El experto considera que el gas natural debe mantenerse como respaldo de firmeza, mientras se incentiva la inversión privada en generación renovable en Bolivia…
EDICIÓN 147 | 2025
Vesna Marinkovic U.
1Haciendo una reflexión sobre el futuro energético de Bolivia, otrora un significativo productor de gas en la región, ¿la transición hacia las renovables es la mejor opción?
Es la mejor opción si y solo si se hace con reglas promercado, que implica eliminación gradual de subsidios, competencia abierta, PPAs bancables y operador independiente del sistema. Las renovables abaratan el kWh a largo plazo, reducen riesgo fiscal y liberan gas para usos de mayor valor (petroquímica, exportación estacional, back-up). El portafolio “gas competitivo” mas “ER competitivas” maximiza valor país, disminuye volatilidad y atrae capital privado.
2En esta línea, ¿cuáles de las renovables se perfilarían como las más efectivas y por qué?
Por delante la solar FV como utility-scale y distribuida, ya que presenta irradiación alta en el altiplano principalmente, despliegue rápido, CAPEX modular con costos O&M bajos. Por otro lado, complementa la eólica con alto potencial en el Chaco, llanos, cordones andinos. Las alternativas de pequeñas hidros de bombeo (PHS) en lugares donde sea competitivo con fortalezas de firmeza y sincronía. En ese orden, podrían seguir la biomasa/biogás y la geotermia.
3Cree posible un plan integral de transición energética en Bolivia que contemple tanto recursos hidrocarburíferos convencionales y no convencionales así como las renovables?
Un plan integral de transición energética en Bolivia no solo es posible, sino necesario. Este debe integrar los recursos hidrocarburíferos convencionales y no convencionales con las renovables, articulando un mercado energético 2.0 abierto, competitivo y regulado por señales económicas. El gas natural debe mantenerse como respaldo de firmeza, mientras se incentiva la inversión privada en generación renovable, almacenamiento, transmisión y eficiencia energética. Los recursos no convencionales, como el shale gas o el CBM, podrían desarrollarse selectivamente bajo condiciones contractuales atractivas y reglas claras de mercado.
4En este esquema, el hidrógeno verde es una alternativa sostenible?
En este esquema, el hidrógeno verde se perfila como una alternativa sostenible en nichos específicos y de alta rentabilidad. Su potencial radica en regiones con abundante energía renovable de bajo costo y disponibilidad de agua, orientado principalmente a la producción de derivados como amoníaco y metanol, así como a aplicaciones industriales y de transporte pesado. Sin embargo, su desarrollo debe ser disciplinado, enfocado en proyectos donde los fundamentos económicos sean sólidos, evitando por ahora su uso en segmentos donde las baterías o la electrificación directa resultan más eficientes.

Debemos crear condiciones país para el desarrollo de ecosistemas de Hidrogeno Verde en Bolivia…”
5Si asumimos que los principales aportes del hidrógeno a la matriz energética son su capacidad como vector energético para almacenar y transportar energía, especialmente de renovables intermitentes, su combustión limpia que produce agua y su alto contenido energético por peso, ¿su mayor aporte estaría en el sector del transporte, la aviación y la industria pesada?
El principal aporte del hidrógeno verde se encuentra efectivamente en sectores difíciles de descarbonizar como el transporte pesado, aviación, minería, industria química, acero y cementeras. Su rol como vector energético lo convierte en una herramienta ideal para almacenar y transportar energía renovable. En Bolivia, su aplicación en corredores logísticos, operaciones mineras y en la sustitución de combustibles fósiles en industrias pesadas y de generación termoeléctrica podría marcar una ventaja competitiva en mercados internacionales que valoran la baja huella de carbono.
6En este marco, cómo observa el mercado para el hidrógeno en Bolivia? ¿Es este lo suficientemente atractivo o requiere incentivos especiales?
El mercado del hidrógeno en Bolivia aún está en una etapa incipiente y requiere incentivos claros para atraer inversión. La demanda interna es limitada, pero el potencial de exportación de derivados verdes hacia mercados regionales y del del Atlántico vía la hidrovía Paraguay–Paraná es enorme. Para hacerlo atractivo, se necesitan instrumentos de mercado pro-inversión, tales como contratos de compra de energía a largo plazo (PPAs), esquemas de depreciación acelerada, estabilidad regulatoria, exenciones impositivas temporales y mecanismos de certificación de origen renovable (CertHiLAC). Sin estas condiciones, el riesgo país seguirá siendo una barrera estructural.
7Optar por las renovables, entre ellas el hidrógeno, demandaría tantos recursos económicos como continuar con la exploración del gas natural?
Optar por las renovables, incluyendo el hidrógeno, no necesariamente exige más recursos que continuar explorando gas natural. Mientras la exploración gasífera implica capitales intensivos en inversión y un riesgo geológico alto y grandes desembolsos con retorno incierto, las energías renovables representan inversiones modulares, predecibles y bancables. Aunque requieren inversión en redes y almacenamiento, generan ahorros a largo plazo al reducir importaciones, eliminar subsidios y estabilizar precios. Lo racional es reorientar gradualmente los subsidios a la generación eficiente, a las subastas tecnológicamente neutrales y al desarrollo de infraestructura para almacenamiento y transmisión.
8Una duda, ¿dónde estaría la ganancia país si optamos solamente por las renovables, olvidando nuestra tradición en materia de recursos hidrocarburíferos?
La ganancia-país de apostar por las renovables y el hidrogeno verde es múltiple y tangible. Se traduce en energía más barata y estable, fortalecimiento de la balanza comercial al reducir importaciones de combustibles, creación de empleo calificado en nuevas industrias energéticas y la posibilidad de exportar productos con valor agregado y baja huella de carbono. La competitividad industrial, la atracción de inversión privada y la estabilidad macroeconómica mejoran sustancialmente. No obstante, el camino óptimo no es abandonar la tradición hidrocarburífera, sino combinar gas competitivo y energías renovables bajo un marco de libre mercado, donde la eficiencia económica y la innovación tecnológica definan el rumbo del desarrollo energético de Bolivia.

“El mercado del hidrógeno en Bolivia es incipiente y requiere incentivos claros para atraer inversión…”