Esta multilatina se ha consolidado como un operador clave en el transporte de energía eléctrica en alta tensión en la región y reconoce la importancia de las interconexiones internacionales, remarcando que si Bolivia logra desarrollar capacidad excedentaria en el futuro, esa opción podría representar una fuente adicional de ingresos…
EDICIÓN 149 | 2025
Vesna Marinkovic U.
Para comprender el rol que cumple la transmisión eléctrica en el sistema energético boliviano y el aporte del sector privado en este eslabón clave, ENERGÍABolivia conversó con una de las empresas más importantes de transporte de energía en América Latina. Lo hizo en el marco de su coloquio mensual donde estuvieron invitados Julio Miguel Torrico Tapia, director de operaciones de ISA Bolivia y Sonia Landívar Cortés, directora de Administración y Finanzas de la misma empresa.
ISA es una compañía de origen colombiano con más de 57 años de trayectoria, especializada principalmente en transmisión de energía eléctrica en alta tensión, actividad que representa entre el 70% y 80% de su negocio, complementada por operaciones en infraestructura vial y telecomunicaciones. En Bolivia, la empresa está presente desde 2003, tras adjudicarse una licitación internacional para una concesión de transmisión eléctrica, y acumula ya más de 22 años de operación continua en el país.
UN PROCESO COMPETITIVO
Según Sonia Landívar Cortés, la llegada de la empresa al país respondió a un proceso competitivo impulsado por el Estado boliviano, en el marco del desarrollo de la red de transmisión nacional. Desde entonces, ISA Bolivia se ha consolidado como un operador clave en el transporte de energía eléctrica en alta tensión, formando parte de una red regional que incluye operaciones en Brasil, Perú, Chile, Colombia y Centroamérica.
Por su parte, Julio Torrico Tapia, recordó que ISA nació en la década de los 60 como una empresa pública colombiana con el objetivo de interconectar regiones y fortalecer la integración eléctrica. Precisó que a finales de los años 90 e inicios de los 2000, la empresa inició un proceso de internacionalización, que la llevó a expandirse por Sudamérica y convertirse en una de las principales transportadoras de energía de la región.
En Bolivia, ISA desarrolló uno de sus proyectos más importantes entre 2003 y 2005, consistente en la construcción de 587 kilómetros de líneas de transmisión en alta tensión (230 kV), junto a sus respectivas subestaciones, principalmente en los departamentos de Santa Cruz y Cochabamba. Desde entonces, la empresa se encarga de la operación, mantenimiento y administración de esta infraestructura estratégica para el sistema eléctrico nacional.
Ambos invitados explicaron que la transmisión eléctrica es un negocio esencial pero invisible para el usuario final, que suele identificar únicamente al distribuidor de energía. Sin embargo, remarcaron que el sector de transmisión ha experimentado un crecimiento significativo en las últimas dos décadas, multiplicando su tamaño y capacidad operativa en Bolivia.
Sonia Landívar Cortés remarcó que si bien la mayor parte de las inversiones en interconexión eléctrica en los últimos años ha estado liderada por el Estado, ISA Bolivia ha ejecutado proyectos complementarios y ampliaciones puntuales, especialmente en subestaciones e instalaciones asociadas a su red, respondiendo tanto a criterios técnicos como a su responsabilidad operativa dentro del sistema.

“…ante la caída de las reservas de gas, ya existe una hoja de ruta oficial que apunta a incrementar la participación de la energía solar, seguida de la hidroeléctrica y la eólica…”
ISA 2040: DESCARBONIZACIÓN, RESILIENCIA Y SEGURIDAD ENERGÉTICA COMO HOJA DE RUTA
Más allá de su trayectoria en transmisión eléctrica, ISA Bolivia plantea una visión de largo plazo alineada con la nueva estrategia corporativa ISA 2040, recientemente lanzada y de aplicación obligatoria para todas las filiales del grupo en la región. Esta hoja de ruta busca responder a los desafíos de la transición energética, la seguridad del suministro y la reducción de emisiones, incluso en contextos complejos como el boliviano.
Según explicó Sonia Landivar Cortés, la estrategia ISA 2040 se estructura en torno a tres ejes centrales —rentabilidad y eficiencia, resiliencia y seguridad, y energía limpia y justa— que reflejan el llamado Trilema Energético. El objetivo es alcanzar un equilibrio entre sostenibilidad ambiental, viabilidad económica y confiabilidad del sistema, bajo un concepto que la empresa resume como “la energía que da vida a la transmisión”.
Dijo que este enfoque incluye un compromiso explícito con la descarbonización y una meta de carbono neutralidad (Net Zero) al año 2040, con objetivos intermedios y planes de acción progresivos. En la práctica, esto se traduce en una gestión más rigurosa de los impactos ambientales, el fortalecimiento de la infraestructura existente, la incorporación de soluciones tecnológicas innovadoras y una mayor integración de criterios sociales en los proyectos..
Desde el punto de vista operativo, Julio Torrico Tapia remarcó que la resiliencia y la seguridad energética son prioridades absolutas para ISA Bolivia. En ese marco, dijo que la transmisión cumple un rol esencial para garantizar que la energía llegue de manera confiable al usuario final. “La empresa ha puesto especial énfasis en la confiabilidad del sistema interconectado nacional, así como en la seguridad de las personas, adoptando el principio de “primero la vida” como eje de su cultura organizacional, tanto para trabajadores propios como para contratistas”, subrayó.
INTERCONEXIONES INTERNACIONALES
Consultados sobre la percepción de que las empresas privadas priorizan interconexiones internacionales por encima de las rutas nacionales, desde ISA Bolivia descartaron ese enfoque. La compañía aseguró que no existe preferencia por rutas específicas, sino la apuesta por la seguridad integral del sistema de transmisión, en coherencia con el Plan Eléctrico del Estado, que define de manera referencial las expansiones de transmisión, generación renovable, hidroeléctrica, solar y eólica hasta el año 2035. En ese marco, la empresa manifestó su interés de participar en futuras inversiones alineadas con dicha planificación.
Sin embargo, ISA Bolivia destacó la importancia estratégica de las interconexiones eléctricas internacionales como parte de una solución de mediano y largo plazo. Dijo que existen evaluaciones en curso para fortalecer vínculos con Brasil, Paraguay, Perú, Chile y Argentina, algunos ya operativos, con la visión de convertir a Bolivia en un “Hub Eléctrico Regional”, aprovechando su ubicación geográfica en el corazón de Sudamérica.
En este marco de la conversación sobre el futuro energético de Bolivia se llegó a una pregunta sensible: ¿interconectarse con los países vecinos implicará, en el corto plazo, sobre todo comprar electricidad antes que exportarla? Desde ISA Bolivia, la respuesta fue más amplia y estratégica.
Sonia Landívar Cortés aclaró que las interconexiones internacionales no son unidireccionales, sino bidireccionales: permiten tanto comprar como vender energía, según las condiciones del mercado. En ese sentido, recordó que los primeros proyectos de interconexión con Brasil fueron concebidos originalmente para exportar electricidad, y que, si Bolivia logra desarrollar capacidad excedentaria en el futuro, esa opción podría representar una fuente adicional de ingresos.
Acotó, incluso que en escenarios donde la importación sea necesaria, la integración regional puede resultar eficiente si permite acceder a energía más limpia y competitiva en precio, beneficiando al sistema y a los usuarios finales. Para ISA, la interconexión con los cinco países fronterizos —Perú, Brasil, Paraguay, Argentina y Chile— representa una oportunidad estratégica para fortalecer la seguridad energética del país y reducir vulnerabilidades estructurales.
Ante la preocupación de que Bolivia termine dependiendo más de la compra que de la venta de electricidad, Julio Torrico Tapia llamó a poner el foco en el largo plazo. Aclaró que las interconexiones eléctricas no se diseñan para resolver coyunturas de uno o dos años, sino con horizontes de 30 a 50 años. La actual crisis, subrayó, es transitoria frente al enorme potencial energético del país.
En este marco, recordaron que Bolivia cuenta con recursos hidroeléctricos ampliamente estudiados, una de las mayores radiaciones solares del mundo en el altiplano —compartida con el sur del Perú y el norte de Chile— y vientos intensos en el oriente que pueden complementar perfectamente la generación solar. El desafío, coincidieron, no es la falta de recursos, sino la capacidad de inversión..
Sobre este punto, ambos ejecutivos fueron claros: ni el Estado ni el sector privado pueden enfrentar solos este desafío. El camino viable pasa por esquemas de asociación público-privada, que permitan movilizar capital, tecnología y gestión para acelerar la transición energética y fortalecer la infraestructura.
CAIDA DE RESERVAS DE GAS
Asimismo y considerando uno de los principales desafíos actuales del sector energético boliviano: la caída de las reservas de gas natural y su impacto sobre la generación eléctrica y por ende la transmisión, considerando que alrededor del 70% de la electricidad del país aún proviene de fuentes térmicas, desde ISA Bolivia reconocieron que el escenario obliga a acelerar la transformación de la matriz energética, a partir del desafío de invertir renovables.
Sonia Landívar Cortés recordó que, ante la caída de las reservas de gas, ya existe una hoja de ruta oficial que apunta a incrementar la participación de la energía solar, seguida de la hidroeléctrica y la eólica, como pilares del sistema eléctrico futuro. Julio Torrico Tapia complementó señalando que, si bien la transmisión en Bolivia ha recibido inversiones importantes y el sistema es hoy relativamente robusto, persisten vulnerabilidades regionales que deben ser atendidas.
Desde una mirada más estructural, Julio Torrico Tapia advirtió que el principal enemigo es el tiempo. “Los proyectos de transición energética no son inmediatos y requieren entre dos y cinco años para concretarse. Con estimaciones que sitúan el agotamiento del gas hacia 2028 o 2029, la necesidad de desplazar progresivamente el consumo de gas mediante renovables se vuelve urgente para evitar conflictos de abastecimiento”, remarcó.
AJUSTES NORMATIVOS
Finalmente, la conversación abordó la necesidad de ajustes normativos dentro de la legislación actual. Sonia Landívar Cortés sostuvo que la Ley de Electricidad boliviana fue bien concebida para su época y ha funcionado durante décadas, pero hoy requiere actualizaciones. La irrupción de nuevas tecnologías —almacenamiento con baterías, electrónica de potencia, redes inteligentes— y, sobre todo, los impactos del cambio climático, obligan a una revisión que incorpore estos elementos de manera explícita.
Julio Torrico Tapia complementó señalando la necesidad de ajustes específicos en los procesos de licitación y en la regulación económica del sector, particularmente frente al impacto de la devaluación. Indicó que en el negocio de transmisión, cerca del 60% de las inversiones se realiza en moneda extranjera, mientras que la normativa aún opera con tipos de cambio oficiales que no reflejan la realidad financiera, generando distorsiones y riesgos para la inversión.
Con este diagnóstico, ISA Bolivia considera que el país se encuentra ante una encrucijada energética: una crisis que, bien gestionada, puede convertirse en una oportunidad para modernizar su matriz, fortalecer su integración regional y sentar las bases de un sistema eléctrico más limpio, resiliente y sostenible en el tiempo.

“En Bolivia, ISA desarrolló uno de sus proyectos más importantes entre 2003 y 2005, consistente en la construcción de 587 kilómetros de líneas de transmisión en alta tensión (230 kV)…”