La articulista señala que en un mundo que cambia a la velocidad de un clic, la eficiencia se mide por qué tan rápido aprendemos a producir de manera diferente.
EDICIÓN 152 | 2026
Vanina Mariam Contreras
La Inteligencia Artificial (IA) es el sistema operativo de las organizaciones que han decidido no quedarse atrás. Muchos expertos y también principiantes en el tema, debaten y reflexionan acerca de esta vertiginosa nueva “agilidad” que están demandando los negocios. La verdadera revolución no radica en reemplazar al humano, sino en la”Automatización Inteligente”: esa simbiosis donde la tecnología libera nuestra capacidad creativa mientras se encarga de la fricción operativa.
Sin embargo, algunos advierten que este avance no es un proceso lineal ni exento de desafíos. Antes nos preguntábamos si los robots llegarían a nuestras oficinas. Ahora nos cuestionamos qué tan rápido somos capaces de adaptarnos a los cambios en un entorno donde la eficiencia es el requisito mínimo para entrar a jugar.
En las industrias, esta transformación cobra una relevancia crítica. La agilidad para procesar datos y automatizar procesos no solo se traduce en ahorro de costos; se traduce en una capacidad de respuesta sin precedentes ante un mercado volátil y demandante. Estamos ante el fin de la era de los procesos rígidos y el inicio de la era de la resiliencia algorítmica.

“La IA tiene que ser la herramienta de navegación para las organizaciones y no su destino final.”
REDIBUJANDO EL MAPA DE LA INDUSTRIA
Esta ola de innovación está redibujando el mapa de la industria por ello, la agilidad es, hoy más que nunca, nuestra fuente de energía más valiosa. Si bien la eficiencia técnica es el motor, el combustible real de esta transformación es el talento. Freddy Vega, fundador de Platzi, suele ser tajante: “La IA no va a reemplazar a los humanos, pero los humanos que usan IA sí van a reemplazar a los que no la usan”.
En un sector tan robusto como el energético, esta premisa deja de ser un consejo educativo para convertirse en una estrategia de supervivencia. No basta con adquirir el software más avanzado; el verdadero reto radica en cerrar la brecha de habilidades (upskilling) para que cada colaborador se convierta en un “aumentado” por la tecnología.
Las organizaciones necesitan adquirir herramientas para pasar de una mentalidad de “parche tecnológico” a una de ecosistema vivo. Sin embargo, para que este ecosistema no pierda su propósito, creo que debemos pensar en una IA centrada en el ser humano. El avance tecnológico debe estar guiado por la ética y la transparencia, asegurando que los algoritmos no solo optimicen la producción, sino que también mejoren la seguridad laboral y la sostenibilidad ambiental.
DE LA TEORÍA A LA IMPLEMENTACIÓN: CONSEJOS PARA EL SECTOR
Para que esta transición sea efectiva en la industria boliviana, considero que la hoja de ruta debe contemplar tres pilares prácticos:
• Identificar la “fricción”: No automatice por tendencia; automatice donde el proceso duele. Busque tareas repetitivas donde el error humano tiene un alto costo operativo.
• Cultura de experimentación: Siguiendo la filosofía de las grandes plataformas tecnológicas, es vital permitir fallos controlados. La agilidad nace de probar, medir y ajustar en ciclos cortos.
• Inteligencia explicable: Las industrias deben priorizar herramientas que no solo entreguen resultados, sino que expliciten sus fundamentos. Al convertir los algoritmos en “ca jas blancas”, garantizamos que la IA actúe como un copiloto estratégico cuya lógica es comprensible, cuestionable y, sobre todo, alineada con los objetivos del negocio.
La IA tiene que ser la herramienta de navegación para las organizaciones y no su destino final. En un mundo que cambia a la velocidad de un clic, la eficiencia se mide por qué tan rápido aprendemos a producir de manera diferente.
(*) Vanina Mariam Contreras IáconoChief Strategy Officer (CSO) at ISI Mustang Academy Leader at MC4 Information Systems Engineer

Las industrias deben priorizar herramientas que no solo entreguen resultados, sino que expliciten sus fundamentos.”