CAINCO fue el escenario para que la cooperación internacional señale que Bolivia no necesita reinventar mecanismos, sino adaptar modelos ya probados para aperturar inversiones concretas en proyectos energéticos sostenibles…
EDICIÓN 153 | 2026
Abner Flores
En el Foro Energía para el Desarrollo 2026: “Construyendo un marco de oportunidades para Bolivia”, organizado por CAINCO, Fundares e ICC Bolivia, el panel “Inversión internacional para la transición energética en Bolivia” dejó una señal clara: el interés de la banca multilateral y la cooperación internacional por invertir en el país existe, pero su concreción depende de generar un entorno confiable, competitivo y con reglas claras.
El panel estuvo conformado por Ricardo Lara, director de infraestructura y energía de BID Invest; Marion Wantroba, responsable de Programas de Cooperación de la Delegación de la Unión Europea en Bolivia; Gustavo Áñez, oficial país de IFC – Grupo Banco Mundial; y fue moderado por Eduardo Herrera, gerente de Proyectos Especiales de CAINCO. Durante la sesión, se analizó cómo acercar la necesidad energética del país a las condiciones del financiamiento internacional en un contexto que los expositores calificaron como urgente.
PREVISIBILIDAD
Ricardo Lara explicó que uno de los principales factores que evalúa el capital internacional es la previsibilidad del marco regulatorio, junto con la claridad en la gestión de riesgos. Señaló que aspectos como la disponibilidad de divisas, la posibilidad de repatriar capital, la estabilidad socioeconómica y la competitividad frente a otros mercados son determinantes. Además, subrayó la importancia de contar con proyectos “bancables”, respaldados por contratos de largo plazo que permitan asegurar el repago de financiamiento, destacando el rol de la banca multilateral en acompañar las primeras inversiones y atraer nuevos actores.
Desde la Unión Europea, Marion Wantroba afirmó que Bolivia ya forma parte de iniciativas como Global Gateway, donde se trabaja en un portafolio concreto de proyectos energéticos, incluyendo energías renovables, interconexiones e hidrógeno verde. Explicó que también se impulsa un programa para incorporar nueva capacidad renovable en el país, combinando financiamiento y cooperación técnica. Sin embargo, enfatizó que la estabilidad normativa y la articulación público-privada son esenciales para que estos proyectos avancen más allá de la etapa de estudio y se conviertan en inversiones reales.

“…existe voluntad de la cooperación internacional, la banca y el sector privado para impulsar proyectos energéticos en Bolivia…”
RETORNO DE IFC-GRUPO BM
Por su parte, Gustavo Áñez indicó que, aunque existen avances en reformas dentro del sector energético, estos deben complementarse con cambios en otros ámbitos, como la legislación laboral, impositiva y de inversiones, para mejorar la competitividad del país. Destacó además el retorno de IFC a Bolivia, con instrumentos financieros que incluyen deuda, garantías, asesoría técnica y la movilización de capital internacional, orientados a impulsar proyectos en el sector.
El panel también abordó experiencias de la región, señalando que países como Uruguay, Chile y Colombia han logrado avances mediante herramientas como subastas y contratos de largo plazo, que permiten estructurar proyectos financiables y atraer inversión privada. En ese sentido, los expositores coincidieron en que Bolivia no necesita reinventar mecanismos, sino adaptar modelos ya probados.
El cierre del panel dejó un mensaje contundente: existe voluntad de la cooperación internacional, la banca y el sector privado para impulsar proyectos energéticos en Bolivia, pero el desafío central está en generar las condiciones necesarias para transformar ese interés en inversión concreta, en un momento en que la transición energética se vuelve cada vez más urgente para el desarrollo del país..
