Los analistas invitados al coloquio de ENERGÍABolivia coincidieron en señalar que el panorama del sector hidrocarburos es desalentador y no se presagia una rápida recuperación. Remarcaron, asimismo, que la importación de diésel superó a las exportaciones de gas natural, lo que no ocurría en décadas.

 

EDICIÓN 109 | 2022

Elizabeth Riva Álvarez

 

Este año, la exportación de gas natural fue superada en valor por la importación de combustibles líquidos (diésel y gasolina), lo que empeora el déficit en la economía del país. El panorama se presenta poco alentador para Bolivia porque no se vislumbra una recuperación pronta de esta crisis gestada en más de una década.

 

¿Cómo llegó el país a esta situación? ¿Qué es lo que se debe hacer para reactivar este sector estratégico para el desarrollo nacional? ¿Pueden otros rubros remplazar los recursos que el país deja de percibir?, son algunas de las preguntas que el analista en hidrocarburos Gonzalo Chávez y el experto en energías Sergio Arnéz, ayudan a responder en el coloquio organizado por la revista ENERGÍABolivia.

 

En este contexto, además, el país ha perdido la posibilidad de aprovechar el nuevo auge internacional del gas natural provocado por la guerra entre Rusia y Ucrania que ha disparado el precio del petróleo y por consiguiente del gas, pero este mismo hecho encareció los precios de los combustibles que se importa para atender al mercado local.

 

Hasta el año 2014, Bolivia desarrollaba con éxito su potencial gasífero y se perfilaba como centro energético integrador de toda la región, sin embargo, luego de alcanzar records de producción e ingresos, por los buenos precios, comenzó una bajada imparable hasta llegar, este año, al déficit en cuanto a la producción y exportación del energético.

 

En esos años, el país logró importantes ingresos por la exportación de gas natural. En 2014 recibió casi 6.500 millones de dólares, un importante colchón económico. “Representaba el 50% de ingresos del país, pero ahora llega tan solo a un 20%”, dijo Gonzalo Chávez.

 

“La explicación es sencilla para tal caída no se hicieron las exploraciones necesarias en estos últimos años. En el 2005 incluso el 2006 se perforaban como 28 pozos por año, el promedio de exploración de pozos entre el 2006 y el 2019 es de 5.5 por año”, añadió el analista.

 

Chávez considera que la nacionalización de los hidrocarburos y la normativa nacional ahuyentaron la inversión extranjera directa, a lo que se sumaron las malas acciones asumidas por la estatal petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y el abandono del proyecto de producción y exportación del Gas Natural Licuado (GNL) que tenía importantes proyecciones.

 

La reducción de las exportaciones de gas y de los ingresos por ese concepto han ocasionada un sistemático déficit fiscal para el Gobierno y todavía no se encuentra otro rubro que remplace la renta que se lograba con los hidrocarburos.

 

Otro aspecto en contra, para las arcas del Estado, es el subsidio de los hidrocarburos para el mercado interno y su creciente demanda.

 

“Debemos hacer esfuerzos para recuperar al sector, todos sabemos que encontrar petróleo o gas requiere de muchos años, es una industria sumamente compleja que toma su tiempo y se tendría que estar ya haciendo reformas tanto en YPFB como en la Ley de Hidrocarburos para realmente atraer la inversión extranjera directa”, dijo Gonzalo Chávez.

 

En el primer semestre de este año, la importación de combustibles creció en 143,1% respecto a similar periodo en 2021, en tanto que las exportaciones de gas natural crecieron un 35,4%. En cuanto a valor económico, el pago por la compra de diésel y gasolina sumó 1.772,5 millones de dólares, mientras que por la venta externa de gas se logró 1.428,1 millones, según reciente datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

 

CRECIMIENTO DE LA DEMANDA

 

Sergio Arnez, experto en asuntos de energía, precisa que en 2014 Bolivia producía un promedio de 60 millones de metros cúbicos día de gas natural y que, desde entonces, la extracción bajó hasta llegar, el 2021, a un promedio de 45 millones. “Se ve una clara caída de nuestras reservas y la producción”.

 

El consumo interno de gas natural es de 10 millones de metros cúbicos por lo que, por ahora, no existiría riesgo de desabastecimiento, sin embargo, son las exportaciones las que se ven afectadas, por la baja producción.

 

Este año, la exportación de gas natural fue superada en valor por la importación de combustibles líquidos…”

 

 

La situación para el país se agrava debido al crecimiento en la demanda de gasolina y diésel y al aumento del precio internacional del petróleo por la guerra en Europa. El Gobierno se ve obligado a destinar más recursos para la compra de estos combustibles, que gozan de subsidio en el país.

 

Arnez, considera que, sin embargo, este panorama complejo para Bolivia es el apropiado para el desarrollo de las energías alternativas, pero se requiere una participación más decidida del Gobierno para viabilizar proyectos junto al sector privado.

 

“Los proyectos de energía renovable ya nos son más caros que la generación con gas, ahora es al revés. Seguir generando electricidad con gas ya no es lo más apto, lo que se debe hacer es viabilizar los nuevos proyectos de energía renovable ofreciendo precios de mercado internacional o más bien licitando el suministro de energía renovable y así obtener los mejores precios para el mercado”, enfatizó.

 

ENERGÍAS RENOVABLES

 

El experto sostiene que es totalmente posible cubrir con energía renovable el crecimiento vegetativo anual del 5% en la demanda nacional de electricidad, para así ir reduciendo el uso del gas natural en la generación. “Es posible hacerlo, sin un incremento notorio en las tarifas, para cubrir ese costo adicional solo se necesita un aumento del 2.5% en las tarifas, cada año”, dijo.

 

Arnez considera que la Ley de Electricidad, que data de 1994 y requiere ser actualizada, no da condiciones al sector privado para el desarrollo de proyectos de energía renovable, por lo que, mientras se encuentre un acuerdo para la elaboración de una nueva norma, se debería abrir espacios para la inversión privada, así como se incentivó a la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), en el desarrollo de proyectos eólicos, solares y otros del área.

 

“Viabilizar proyectos de energía renovable con el precio normal de mercado tiene el gran punto adicional de poder desacoplar, gradualmente, el precio del gas del precio de la electricidad y a mediano plazo podemos ir quitando la subvención. Esta es la oportunidad de oro que tenemos”, manifestó.

 

Ambos expertos coinciden en señalar la necesidad de recuperar al sector de hidrocarburos con una nueva Ley que ofrezca mejores garantías e incentivos a los inversionistas extranjeros para retomar la exploración.

 

“Viabilizar proyectos de energía renovable con el precio normal de mercado tiene el gran punto adicional de poder desacoplar, gradualmente, el precio del gas del precio de la electricidad…”

 
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