Un reciente boletín del CEDLA, señala que Bolivia no ha dejado de amenazar la posibilidad de modificar el modelo consumista y rentista del conjunto de la economía, manteniendo un curso “irreflexivo” de la política energética…

EDICIÓN 148 | 2025

ENERGÍABolivia

EEl Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), acaba de publicar un documento denominado “La obsesión por la oferta y la crisis energética: un problema estructural”, que propone reflexiones alrededor del sector haciendo un repaso de las propuestas de los dos candidatos participantes en la segunda vuelta electoral: Rodrigo Paz Pereira, hoy presidente, y Jorge Tuto Quiroga, de Alianza Libre.

En este marco, señala que las propuestas de ambos candidatos muestran una elevada concentración en incrementar la oferta energética –principalmente de hidrocarburos– y obtener mayores re cursos fiscales, lamentando la ausencia de propuestas orientadas a mejorar la eficiencia en el consumo de las empresas, el Estado y los hogares.

JORGE “TUTO” QUIROGA

“El candidato Tuto Quiroga planteaba, principalmente, que en el corto plazo se procediera a restaurar el precio de mercado del petróleo comprado a producto res, así como la focalización del subsidio a los combustibles importados y la libe ración total de las importaciones”, dice para agregar que, adicionalmente, planteaba luchar contra el contrabando de GLP, reducir las exportaciones de gas a Brasil como una forma de garantizar su suministro a las generadoras eléctricas y aumentar el incentivo a las empresas pe troleras para recuperar reservas.

En el largo plazo, dice el informe, las medidas de Quiroga estaban dirigidas a reformar las leyes de Hidrocarburos y de Electricidad para dar seguridad jurídica y reducir impuestos a niveles “competitivos”, de manera que se pueda incrementar las exportaciones de gas a Brasil además de incentivar la producción de energías renovables, modificar la matriz eléctrica e incentivar la producción de combustibles.

Destaca que una forma de fortalecer la atracción de inversiones privadas extranjeras, por parte de este candidato, iba en dirección de eliminar el monopolio estatal, mediante la transformación de empresas como Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Empresa Nacional de Electricidad Bolivia (ENDE), en “fondos de inversión populares” entregando una acción a cada ciudadano, evitando la competencia.

RODRIGO PAZ PEREIRA

 


Por su parte, sostiene que Rodrigo Paz Pereira coincide en la necesidad de segmentar la subvención de combustibles, incrementar la producción de gas natural, optimizar la infraestructura energética y reestructurar YPFB para mejorar la eficiencia técnica y comercial.

 


“En un plazo mayor, propone reformar las empresas estratégicas del sector, YPFB, ENDE y Yacimientos de Litio Bo livianos (YLB), y promover un inédito “capitalismo energético inteligente” basado en incentivos legales y fiscales para la inversión privada y el control estatal”, remarca el informe.

 


El CEDLA destaca que Paz Pereira también plantea impulsar energías renovables —solar, eólica e hidrógeno verde— y fomentar la autogeneración eléctrica en hogares, empresas y municipios, aunque veladamente recomienda la no legalización de los ´autos chutos´, “una medida que replicaría políticas que incrementa ron de forma descontrolada la demanda de combustibles y contribuyeron a la actual crisis energética.”

 

EL PANORAMA NO ES ALENTADOR

 


En este marco y a modo de reflexión sostiene que “los intereses económicos y las prioridades electorales han moldeado por años una política energética improvisada, que mantiene patrones de con sumo insostenibles y privilegia el abastecimiento inmediato por encima de la sostenibilidad económica y ambiental.”

 


“De cara a la crisis en curso, el CEDLA afirma que el panorama no es alentador: “las promesas y urgencias del momento amenazan con relegar nuevamente la transformación del modelo consumista y rentista que domina la economía boliviana y, en especial, el sector energético”, dice.

 


En conclusión, asegura que los intereses económicos de los diferentes sectores y clases sociales, las prioridades políticas y electorales de los partidos y gobiernos de turno han determinado un curso “irreflexivo” de la política energética y han reforzado un comportamiento in sostenible del consumo de toda la sociedad boliviana, poniendo en primer orden de prioridad el abastecimiento de energéticos, aún a costa de la sostenibilidad económica y medioambiental.”

 

…estos factores configuran una crisis estructural marcada por la falta de planificación, la vulnerabilidad de la matriz energética y la ausencia de una estrategia…”

 

DE LA CAÍDA DE LA PRODUCCIÓN DE ENERGÍA PRIMARIA

 


Contextualizando estas afirmaciones, el documento del CEDLA recuerda que la producción de energía primaria en Bolivia registra una caída sostenida desde 2015, revirtiendo el crecimiento que se había logrado entre 2006 y 2014. Hace notar que en 2023, el país generó 101.189 kbep, cifra incluso menor a la de 2006 y, en esta línea, sostiene que el desplome se explica principalmente por la reducción de la producción de gas natural, acompañado por el descenso irregular de la generación hidroeléctrica, afectada por la estacionalidad de las lluvias y la falta de nuevas inversiones.

 

Agrega que, aunque el crecimiento incipiente de la energía solar, eólica y el aporte constante de la biomasa mitigaron parcialmente el deterioro, estas fuentes aún tienen un peso limitado. Además, aclara que como el 60% del gas boliviano se destina a la exportación, la caída en su producción no redujo el consumo inter no, sino que obligó a una recomposición de la matriz.

 

“La alta dependencia del gas —orienta do a maximizar ingresos fiscales— ha generado un sistema energético volátil y condicionado por objetivos rentistas más que por las necesidades del mercado interno”, asegura acotando que el estancamiento histórico de la hidroenergía re fleja también el efecto de la subvención al gas natural, que desincentivó inversiones en nuevas centrales, así como la resistencia social a proyectos hidroeléctricos por su impacto ambiental y su orientación exportadora.

 

En conjunto, subraya que estos factores configuran una crisis estructural marca da por la falta de planificación, la vulnerabilidad de la matriz energética y la ausencia de una estrategia para diversificar la producción.

 

La alta dependencia del gas -orientada a maximizar ingresos fiscales— ha generado un sistema energético volátil y condicionado 29 por objetivos rentistas…”

Energía Bolivia

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