Susana Anaya y Francesco Zaratti abordan en un ensayo denominado “La evolución de las fuentes de energía en la historia de Bolivia”, la importancia de la seguridad energética para el aparato productivo y los bolivianos, apostando por la transición…
EDICIÓN 146 | 2025
ENERGÍABolivia
Hemos afirmado que Bolivia vive una crisis de hidrocarburos, mas no de energía. La razón de esta afirmación radica en la abundancia de fuentes de energía renovable que posee el país, principalmente hídricas, solares, eólicas, vegetales y geotérmicas.
Por tanto, con realismo, pero sin pesimismo, toca ahora identificar cuál es el principal desafío. La respuesta es elemental: garantizar la seguridad energética, es decir que no falten energéticos para el aparato productivo y para los hogares bolivianos.
Surgen también otros retos: lograr un escenario energético con menores emisiones de CO2 y hacer accesibles los energéticos a familias vulnerables sin recurrir a subvenciones directas a los precios por el comprobado carácter insostenible de estas.
PLAZOS
Definidos los desafíos, es insoslayable distinguir entre el corto y mediano y largo plazo.
Corto plazo. Los instrumentos de la política energética se quedan cortos para el corto plazo porque las soluciones trascienden el ámbito estrictamente energético y se inscriben en el de las políticas macroeconómicas. Quienes tienen la batuta son la política monetaria y el Banco Central. Sin direccionar la política hacia un tipo de cambio real y flexible no hay suministro continuo de carburantes.
Al margen de esta limitación, es urgente iniciar un proceso gradual de sinceramiento de precios al público y de precios del petróleo y gas natural en boca de pozo con los precios de oportunidad de mercado. La mejora de los precios del petróleo y gas es imprescindible para hacer rentables los proyectos de hidrocarburos. Lo anterior implica también establecer los márgenes y tarifas para las actividades de la cadena (refinerías, transporte, almacenamiento) en niveles razonables.
Mediano y largo plazo. Sin duda alguna es necesario remontar la crisis de producción de los hidrocarburos, porque la matriz de consumo de la energía requiere de gas y petróleo y eso no se cambia abruptamente.

Bolivia se enfrenta al reto de transitar sin más demoras hacia fuentes de energías renovables y abandonar la tara extractivista…”
Suponiendo que el subsuelo boliviano es aún rico de hidrocarburos, hay que tratar de producirlos internamente para ahorrar divisas en importarlos. Al hacerlo, se contribuye también al objetivo de generar divisas mediante la exportación de los excedentes de gas natural, recuperando los mercados de exportación hoy venidos a menos.
REFORMAS LEGALES
Para este efecto, se debe efectuar reformas legales, entre ellas una nueva ley de hidrocarburos, que creen las condiciones adecuadas de carácter tributario, contractual, de seguridad jurídica y de organización institucional para atraer inversiones.
Sin embargo, la respuesta estructural a esa crisis terminal, es un Plan de transición energética que promueva, de manera participativa y democrática, la generación de electricidad con fuentes renovables de energía que Bolivia posee en abundancia y las infraestructuras y tecnologías correspondientes; la eficiencia energética y la electromovilidad. De esta manera se contribuirá a reducir las emisiones de CO y se diversificará la matriz energética concurriendo a disminuir la dependencia de los combustibles fósiles más contaminantes y, también, las importaciones de diésel y gasolina.
En fin, al iniciar su tercer siglo de vida, Bolivia se enfrenta al reto de transitar sin más demoras hacia fuentes de energías renovables y abandonar la tara extractivista que ha condicionado la economía y la política nacionales desde su nacimiento.
