El ejecutivo de Repsol asegura que, desde la mirada de esta operadora, la etapa que vive el sector hidrocarburífero en Bolivia no es un punto final, sino un punto de inflexión…
EDICIÓN 149 | 2025
Vesna Marinkovic U.
1Cómo evalúa Repsol la evolución de las reservas de gas y petróleo en Bolivia en los últimos años y qué medidas considera prioritarias para recuperar la capacidad exploratoria del país?
En los últimos años, Bolivia ha experimentado una disminución natural y progresiva de sus reservas de gas, reflejando la urgencia de potenciar la actividad exploratoria. Lo importante —desde la mirada de Repsol— es entender que la etapa que vive el sector no es un punto final, sino un punto de inflexión.
Según diversos expertos y especialistas, Bolivia aún cuenta con un alto e importante potencial geológico, capaz de sostener el crecimiento energético y económico del país. Sin embargo, para aprovecharlo plenamente, resulta fundamental reactivar el motor exploratorio mediante el lanzamiento de nuevas campañas de exploración, apoyadas en tecnologías de vanguardia y, sobre todo, en la participación activa del sector privado.
Es indispensable atraer empresas con amplia experiencia y capacidad técnica, así como el respaldo de capitales significativos, dispuestas a asumir el riesgo inherente a una actividad tan compleja y desafiante como la exploración de hidrocarburos. Para que esto sea posible, es imprescindible crear un entorno que incentive y reconozca el esfuerzo inversor, ya que son justamente estas compañías las que, al asumir el riesgo exploratorio, pueden marcar la diferencia en la recuperación y ampliación de las reservas energéticas del país.
2Qué ajustes considera necesarios en la Ley de Hidrocarburos y en el marco contractual vigente para atraer nuevas inversiones y garantizar estabilidad a largo plazo en el sector?
Los marcos legales y contractuales deben evolucionar al mismo ritmo que lo hace la industria energética mundial. En el caso de Bolivia, la clave no es solo modificar leyes, sino crear un ecosistema que premie el esfuerzo inversor, dé certidumbre, seguridad jurídica y facilite la gestión de los proyectos complejos, como son los proyectos de exploración y explotación de hidrocarburos.
Cuando un país ofrece seguridad jurídica, estabilidad fiscal y procesos fluidos, las empresas pueden planificar, invertir y ejecutar con visión de largo aliento. Esa estabilidad es el activo más valioso para atraer exploración, porque ningún proyecto de este tipo se concibe para un año: todos miran a décadas.
Para eso, creemos que se necesitan cuatro pilares esenciales:
• Generar incentivos adecuados que permitan asumir el riesgo natural de explorar.
• Agilidad normativa y regulatoria para que los proyectos avancen a la velocidad que exige el sector.
• Promover alianzas estratégicas público-privadas de largo plazo, basada en confianza, seguridad jurídica y visión de Estado.
• Regular el precio de los carburantes —gasolina, diésel, gas natural y GLP— en el mercado interno, asegurando que estos sean competitivos y atractivos para la inversión.
Hoy, la relevancia estratégica de impulsar la producción de gas y petróleo en Bolivia radica tanto en su papel fundamental para la generación de divisas como en el abastecimiento energético nacional. Garantizar el suministro al mercado interno es vital para la estabilidad económica y social del país, ya que muchas industrias y hogares dependen directamente de estos recursos. Por ello, asegurar la autosuficiencia energética debe ser una prioridad estratégica para evitar vulnerabilidades y mantener el desarrollo sostenible del país.
Lograr un precio justo y competitivo no solo incentiva la inversión privada y pública, sino que también contribuye a fortalecer la seguridad energética nacional y a promover el crecimiento económico a largo plazo.
3Frente a la reducción de exportaciones de gas a Brasil y Argentina, ¿cómo ve Repsol el potencial del mercado boliviano para consolidarse nuevamente como un proveedor energético regional competitivo?
América del Sur es una región dinámica, con necesidades crecientes y sistemas energéticos complementarios. Bolivia ya demostró que puede ser un socio confiable y competitivo, y creemos que puede volver a serlo.
Repsol visualiza que Bolivia aún tiene potencial para consolidarse como proveedor regional, aprovechando su potencial geológico, su ubicación estratégica, la infraestructura existente y la calidad de sus recursos humanos, tenemos más de cien años de industria y muchos expertos y especialistas bolivianos en temas de hidrocarburos.
Es clave destacar que Bolivia ya cuenta con una valiosa infraestructura de gasoductos que la conecta directamente con Argentina y Brasil, lo que representa una ventaja estratégica que no se debe descuidar. Si el país aprovecha su ubicación privilegiada en Sudamérica y lanza una campaña exploratoria ambiciosa para recuperar reservas, podrá fortalecer su papel como proveedor energético regional.
Mantener y potenciar estos gasoductos, junto con nuevas inversiones en exploración, permitiría a Bolivia recuperar su competitividad y volver a posicionarse como un actor clave en el sector energético sudamericano. Así, combinando infraestructura existente y visión de futuro, Bolivia tiene todo para volver a destacar en el mapa energético de la región.
4Desde la experiencia de Repsol en otros países, ¿qué estrategias podrían aplicarse en Bolivia para avanzar en la industrialización del gas natural y generar mayor valor agregado a nivel local?
La experiencia internacional de Repsol sugiere que la industrialización del gas natural es un camino viable para generar mayor valor agregado. Sin embargo, para pensar en la industrialización del gas natural en Bolivia, primero resulta esencial priorizar la incorporación y recuperación de reservas, así como evitar el declino de la producción.
Garantizar un suministro de gas natural es absolutamente esencial para el desarrollo del país, ya que este recurso juega un papel fundamental en la matriz energética nacional. No solo es la principal fuente para la generación eléctrica, sino que también abastece de manera eficiente y confiable al sector industrial y al parque automotor a través del gas vehicular.
Además, es fundamental promover la inversión en campos maduros, con el objetivo de mejorar la producción de hidrocarburos líquidos para producir diésel y gasolina. Este enfoque contribuiría significativamente a la reducción de importaciones de combustibles, disminuyendo la presión sobre la balanza comercial y generando ahorros para el Estado.
En paralelo, además, es posible avanzar en la industrialización, lo que permitiría diversificar la economía y potenciar aún más el desarrollo local, agregando nuevas oportunidades tanto para el sector productivo como para la sociedad boliviana, siempre y cuando se pueda garantizar el abastecimiento continuo, estable y de largo plazo.
5Cómo está incorporando Repsol los objetivos de descarbonización y energías renovables en su operación en Bolivia?
En línea con la meta de alcanzar cero emisiones netas para el año 2050 que Repsol se ha impuesto, en las operaciones de Repsol Bolivia también se está transitando este camino, apoyado por los avances que la compañía ha iniciado años atrás. En sus operaciones, Repsol implementa proyectos de gestión de emisiones, promueve la eficiencia energética, optimización de procesos y aplicación de tecnologías innovadoras que disminuyen la huella de carbono.
Un ejemplo sobresaliente de este compromiso es el Pozo MGR-10, el primero en el país operado con energía solar. Este hito, logrado por el talento boliviano, trasciende el ámbito de la innovación tecnológica: representa la visión de futuro de Repsol Bolivia y su firme apuesta por la sostenibilidad y el desarrollo responsable. Además, este avance se ha convertido en una fuente de orgullo para toda la organización y para el país.
Este proyecto pionero ilustra con claridad la determinación de Repsol Bolivia de impulsar acciones que generen un impacto positivo tanto en las comunidades como en el entorno natural. Así, la empresa reafirma su liderazgo y su compromiso con un modelo energético que mira hacia adelante, integrando progreso, responsabilidad ambiental y bienestar social.
6Existen proyectos o alianzas en curso orientados a la producción de biocombustibles, hidrógeno verde u otras fuentes limpias?
A nivel global, Repsol está invirtiendo fuertemente en biocombustibles avanzados e hidrógeno renovable, en línea con suestrategia internacional de sostenibilidad y transición energética. En Bolivia, actualmente estamos en etapa de análisis y diálogo para identificar oportunidades realistas y sostenibles que puedan adaptarse al contexto local, siempre considerando el potencial y los retos específicos del país.
Bolivia cuenta con ventajas naturales importantes, como una elevada radiación solar, la disponibilidad de recursos hídricos en determinadas regiones y una amplia experiencia acumulada en el sector gasífero. Estas características podrían, en el futuro, sentar las bases para el desarrollo de ecosistemas de producción de hidrógeno o biocombustibles, contribuyendo así a la diversificación de la matriz energética nacional y al aprovechamiento de nuevas fuentes limpias.
Por el momento, se observa con interés el avance de estas tecnologías y se mantiene una actitud abierta hacia posibles iniciativas que puedan surgir en el mediano y largo plazo, siempre en función de la evolución del mercado y la normativa vigente. Sin embargo, es innegable que los precios subvencionados de gas natural para el mercado interno, a través de los cuales se genera energía eléctrica, son un freno para la evolución de las energías alternativas.
7Qué opinión tiene Repsol sobre la política de subvención a los combustibles fósiles en Bolivia y cómo podría rediseñarse para incentivar la eficiencia y la inversión en tecnologías más limpias?
La subvención a los combustibles en Bolivia tiene luces y sombras. Por un lado, ha permitido durante años mantener precios bajos para la población, controlar la inflación y sostener costos de transporte accesibles. Este logro fue posible, en gran medida, gracias a la importante producción de gas natural de la que se dispuso en los últimos años, lo cual permitió sostener el modelo de subvención. Sin embargo, hoy esa producción ha declinado considerablemente, haciendo que este esquema de subsidios resulte cada vez menos sostenible en el tiempo.
Además, esta subvención también genera distorsiones significativas. El gasto en subvención ha crecido a niveles que presionan las finanzas públicas y limita la capacidad del Estado para invertir en infraestructura, salud o educación. Además, al mantener precios artificialmente bajos, se incentiva el contrabando y la falta de eficiencia energética. Este esquema también desalienta inversiones privadas en exploración, refinación y energías alternativas, porque los precios no reflejan los costos reales.
Una reforma gradual, bien planificada y acompañada de medidas compensatorias para los sectores más vulnerables, sería necesaria para equilibrar el costo fiscal y mejorar la eficiencia energética del país.
8En un contexto de transición energética global, ¿cuál cree Repsol que debe ser el rol estratégico de Bolivia en los próximos 10 a 20 años dentro del mapa energético sudamericano?
En el contexto de la transición energética global, Bolivia tiene la oportunidad de redefinir su rol estratégico en los próximos 10 a 20 años. En Repsol Bolivia visualizamos al país como un hub regional de energía, combinando sus reservas tradicionales con el desarrollo de fuentes renovables y la producción de combustibles limpios.
Es innegable que el sector de hidrocarburos sigue y seguirá siendo vital para el desarrollo nacional y regional, la generación de divisas y el fortalecimiento del abastecimiento interno. Sin embargo, también es clave fortalecer la transición energética, promoviendo la adopción progresiva de tecnologías limpias y el desarrollo de nuevos modelos de negocio que impulsen la diversificación de la matriz energética nacional, alineando al país con las tendencias globales hacia una mayor sostenibilidad y eficiencia.

Bolivia tiene la oportunidad de redefinir su rol estratégico en los próximos 10 a 20 años. En Repsol Bolivia visualizamos al país como un hub regional de energía…”