El estudio de ENERGÉTICA parte asumiendo que para la transición hacia tecnologías que usen electricidad, es necesario reducir costos y/o considerar incentivos para superar las alternativas convencionales.

 

  EDICIÓN 103 | 2022


Ricardo Serrano

 

Se asume que el sistema nacional inicia un proceso de transición hacia tecnologías que usen electricidad como principal combustible, tomando en cuenta que, en muchos casos, las alternativas eléctricas ya se encuentran disponibles (Valero, 2016), (BYD, 2019), (ICCT, 2019), (ATUC, 2019) y, solo es cuestión de que los costos de éstas reduzcan para hacerlos más accesibles y/o se consideren incentivos que los hagan más atractivos que las alternativas convencionales”, refiere el estudio.

 

Agrega que en el caso del transporte, uno de los países pioneros en esta área, considerado como el referente internacional es Noruega, logrando que aproximadamente el 40% de sus ventas de automóviles sean eléctricos al año 2018 considerando una serie de medidas e incentivos para el sector (Haugneland, Lorentzen, Bu, & Hauge, 2017), (Ecofys, 2018), (IEA, 2018).

 

Indica que para el estudio sobre las Medidas de adaptación a la demanda – Electrificación del Sistema Boliviano (EBS), se parte considerando que diferentes tecnologías utilizadas por la población pueden cambiar la fuente energética de uso para proveer los mismos servicios.

 

EL ENERGÉTICO PREDILECTO

 

“Se considera a la electricidad como el energético predilecto hacia el cual sistema y sus componentes deberían migrar”, dice señalando que este proceso de electrificación del consumo de energía en el sistema se justifica por la flexibilidad que este energético ofrece, la disponibilidad en la gran mayoría de los sectores y la existencia de tecnologías capaces de proveer los mismos servicios sin la necesidad de utilizar combustibles fósiles.

 

En este marco explica que para el modelo se tienen las siguientes consideraciones:

Sector transporte

 

Cambio del parque automotor convencional privado y público a parque automotor eléctrico. Desplazamiento parcial del transporte pesado por la introducción de trenes como sistemas masivos de transporte de carga.

 

Promoción de incentivos para usuarios con vehículos eléctricos en el transporte público, privado y pesado.

 

Sector industrial

 

Limitación de ingreso de nuevos procesos industriales que utilicen combustibles fósiles como fuente energética.

 

Sector residencial

 

Reemplazo parcial de cocinas de combustión (GLP, gas natural y biomasa) por cocinas eléctricas de inducción en zonas con acceso a la red.

Sector comercial

 

Reemplazo parcial de cocinas y calefacción basadas en gas natural por sistemas eléctricos.

 

Explica que los resultados de la implementación de esta medida en el SEB también fueron simulados con el modelo, considerando la demanda energética total del sistema, la potencia instalada y las emisiones totales. Sus resultados se muestran en la Figura 1.

 

DEMANDA ENERGÉTICA TOTAL

 

Como se observa en la primera parte de la Figura 1, la demanda energética total se reduce en el tiempo debido al cambio de fuente de energéticos utilizados en el sistema nacional, esto se debe a que el uso de energía eléctrica representa una alternativa más eficiente a los combustibles fósiles. “Como es de esperar, la demanda de energía eléctrica observa un incremento marcado y estable”, subraya.

 

Asimismo, indica que el crecimiento en la demanda de energía eléctrica se refleja directamente en el crecimiento de la potencia instalada del sistema eléctrico, el cual incrementa su capacidad en casi 10 veces en relación con los 1,8 GW que tenía el 2014. Como era previsible, por la competitividad artificial de las termoeléctricas casi la totalidad de esta nueva potencia se lograría cubrir con termoeléctricas de gas natural de ciclo simple.

 

“Bajo esta misma idea, un resultado particular de esta simulación es que, a partir del año 2035 el sistema comienza a incluir sistemas fotovoltaicos residenciales para cubrir parte de su demanda ilustrando que, incluso con los subsidios al gas natural y diésel usados en el sistema eléctrico, esta tecnología lograría ser eventualmente, más competitiva”, dice.

 

Considera que el impacto de esta electrificación paulatina permite estabilizar las emisiones de carbono en el tiempo a partir del año 2025 asegurando que esto, a su vez, permite entender que la reducción del consumo de combustibles debería ser equivalente al incremento drástico de la demanda eléctrica dependiente de centrales termoeléctricas de gas natural en Bolivia.

 

“Esto se refuerza con el hecho de que, a partir del 2035, año en el que ingresa la fotovoltaica distribuida, las emisiones totales del sistema se reducen de manera proporcional”, remarca ENERGÉTICA.

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Energía Bolivia

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