Remarcando que la gestión de la energía en el planeta global debe contar con un marco regulatorio claro y desidiologizado, para garantizar suministro, precios y sostenibilidad, Pedro Miras Salamanca posicionó su disertación en Bolivia, como referente del sector petrolero mundial.

 

EDICIÓN 152 | 2026

ENERGÍABolivia

 

En un contexto global marcado por la transición energética, la seguridad de suministro y la volatilidad de los mercados, el presidente del WPC Energy, Pedro Miras Salamanca, dejó un mensaje contundente en Bolivia: “la política energética debe alejarse de la ideología y centrarse en soluciones técnicas adaptadas a cada país.”

 

Durante una jornada especializada y promovida por la revista ENERGÍABolivia, el experto abordó uno de los conceptos más debatidos del sector: el llamado “trilema energético”. Más que un dilema entre sostenibilidad, seguridad y precios, Miras planteó que se trata de tres pilares que deben gestionarse de forma simultánea. “Lo primero que tienen que hacer los ´policy makers´ es olvidar la ideología”, sostuvo, remarcando que cada nación debe definir qué significa realmente la seguridad de suministro en su propio contexto.

 

SOLUCIONES A MEDIDA, NO RECETAS GLOBALES

 

Uno de los ejes centrales de su disertación en el hotel Marriott de Santa Cruz de la Sierra, fue la necesidad de evitar soluciones universales. Miras ejemplificó que países como Bolivia, sin acceso directo al mar y con limitaciones logísticas, enfrentan desafíos muy distintos a los de economías con amplia infraestructura portuaria, como España, por ejemplo.

 

“Hay que analizar en cada país qué significa la seguridad de suministro”, insistió. En esa línea, subrayó que las decisiones deben basarse en eficiencia y no en lo “políticamente correcto”..

 

EL ROL DE LOS PRECIOS Y LA COMPETENCIA

 

Otro punto clave de su exposición fue el manejo de los precios energéticos. Según Miras, estos deben reflejar lo más posible la realidad del mercado. De lo contrario, dijo, alguien termina asumiendo el costo oculto: el productor, el consumidor o el propio Estado.

 

En este sentido, defendió regulaciones que promuevan la competencia y eviten distorsiones. “Una buena regulación que permita libertad de precios y competencia es una buena medida”, afirmó.

 

TECNOLOGÍA SIN SESGOS IDEOLÓGICOS

 

Al abordar el papel de la innovación, el especialista cuestionó las decisiones regulatorias que excluyen tecnologías por motivos ideológicos. Citó como ejemplo el debate europeo sobre la prohibición de los motores de combustión.

 

“No hay tecnologías buenas o malas, hay objetivos que se cumplen o no”, explicó. Desde su perspectiva, los reguladores deben fijar metas claras —como la reducción de emisiones— y permitir que las empresas compitan con distintas soluciones, desde combustibles sintéticos hasta biocarburantes o reciclaje de residuos.

AMÉRICA LATINA: UNA OPORTUNIDAD ESTRATÉGICA

 

Miras destacó que América Latina tiene una ventaja comparativa por su abundancia de recursos naturales y una visión, en muchos casos, más pragmática del debate energético.

 

En contraposición a ciertos enfoques restrictivos en otras regiones, señaló que países en desarrollo —incluidos los africanos— reclaman su derecho a explotar recursos como los hidrocarburos, siempre bajo estándares ambientales exigentes.

 

“Lo principal es que la población tenga energía asequible, segura y con un horizonte de sostenibilidad”, resumió.

 

“Bolivia atraviesa un momento decisivo para redefinir su política energética, con el desafío de reactivar la producción y recuperar reservas mediante nuevas nversiones.”

 

BOLIVIA Y EL DESAFÍO DE EQUILIBRAR EL PRESENTE Y EL FUTURO

 

En el caso boliviano, el experto reconoció una tensión evidente: el impulso a la transición energética convive con la necesidad de sostener sectores tradicionales que aún son el motor económico.

 

En este escenario, propuso un enfoque basado en la “diversificación energética”, más que en una transición rígida, coincidiendo con criterios como el de Tatiana Genuzio, viceministra de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos, quien aseguró que la política del actual gobierno es apuntalar precisamente a la diversificación energética antes que a la transición energética. Esto implica, en su criterio, aprovechar todas las fuentes disponibles mientras se avanza gradualmente hacia sistemas más sostenibles..

 

REGULACIÓN: MENOS COMPLEJA, MÁS ESTABLE

 

Finalmente, Miras abordó uno de los principales obstáculos para la inversión: el exceso y la inestabilidad regulatoria. Si bien consideró positiva una simplificación normativa, advirtió que lo más importante es la previsibilidad.

 

“Las empresas pueden operar en muchos escenarios. Lo que es terrible es una regulación inestable”, afirmó.

 

Además, destacó la importancia de construir marcos regulatorios consensuados entre todos los actores: Estado, empresas y consumidores.

 

UN MENSAJE CLARO

 

El diagnóstico terminó siendo contundente: garantizar energía segura, accesible y sostenible requiere decisiones técnicas, no ideológicas. Para países como Bolivia, el desafío no es elegir entre desarrollo y sostenibilidad, sino encontrar el equilibrio adecuado en función de sus propias condiciones.

 

En palabras de Miras, el camino pasa por diversificar, innovar y, sobre todo, asegurar que el sistema energético responda a las necesidades reales de la población. Pedro Miras Salamanca representa al World Petroleum Council (WPC Energy) —anteriormente conocido como el Consejo Mundial del Petróleo—dedicado a fomentar un diálogo técnico sobre el sector desde 1933 y considerado como el organismo internacional más serio que fomenta la gestión sostenible en el uso de recursos hidrocarburíferos a nivel global.

CONCLUSIONES

 

Como parte central de la participación de Pedro Miras en el evento de ENERGÍABolivia, se advierte que la estabilidad regulatoria es clave para atraer inversiones en Bolivia.

 

Juan Fernando Subirana, connotado analista energético del sector, concluyó, en el cierre de este importante evento sobre energía e hidrocarburos, que Bolivia atraviesa un momento decisivo para redefinir su política energética, con el desafío de reactivar la producción y recuperar reservas mediante nuevas inversiones.

 

Durante sus conclusiones, Subirana destacó que, si bien las empresas del sector de carburantes están acostumbradas a operar en escenarios complejos —marcados por la volatilidad de precios y los riesgos propios de la actividad—, existe un límite claro: la incertidumbre regulatoria.

 

Agregó, trayendo a colación palabras de Miras Salamanca que: “Las petroleras pueden navegar en distintos contextos económicos, pero no están dispuestas a asumir riesgos derivados de marcos normativos inestables”, una de las ideas centrales remarcadas en dicho evento.

 

En criterio de Subirana, este punto cobra especial relevancia en el contexto boliviano actual, descrito por él como un “tiempo bisagra” para la política hidrocarburífera. El analista coincidió en que la reconfiguración del sistema energético en Bolivia requerirá condiciones claras y previsibles, siendo las regulaciones estables un factor indispensable para generar confianza y atraer capitales.

 

Asimismo, subrayó lineamientos estratégicos planteados durante la jornada, entre ellos la necesidad de desideologizar las regulaciones y revisar ciertas percepciones sobre el uso y alcance de la tecnología en la industria. Según el analista, estas medidas permitirían construir un entorno más técnico y menos condicionado por posturas políticas.

 

Otro de los ejes centrales destacados por Subirana, fue el rol de la responsabilidad en el sector. Enfatizó que la industria hidrocarburífera opera bajo estándares estrictos de responsabilidad social y ambiental, aspectos que —advirtió— “nunca deben salir del radar”, incluso en contextos donde se priorizan variables como la seguridad energética o la estabilidad de precios.

 

Finalmente, Subirana remarcó que dicho evento permitió un llamado a que este tipo de espacios de diálogo se amplíen y lleguen a más actores vinculados al sector, con el objetivo de construir consensos que permitan diseñar políticas públicas más efectivas. La expectativa, coincidieron los participantes, es que estas discusiones contribuyan a encaminar al país hacia un escenario energético más sostenible y competitivo.

 

El evento contó con el importante auspicio de YPFB Corporación, Repsol Bolivia, la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA), la Universidad Privada de Bolivia (UPB), y Boliviana de Aviación (BOA), que hizo posible el arribo de tan importante personalidad al país. Asimismo, esta oportunidad sirvió para consolidar apoyos importantes de empresas vinculadas al sector y su participación necesaria para la consolidación de puntos de vista que confluyan en el potenciamiento del sector energético nacional.

 

“En palabras de Miras, el camino pasa por diversificar, innovar y, sobre todo, asegurar que el sistema energético responda a las necesidades reales de la población.”

Energía Bolivia

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