Dos expertos sugieren cambiar de inmediato la Ley de Hidrocarburos 3058; modernizar la Ley de Electricidad y, principalmente, incorporar renovables a la matriz energética de Bolivia, en un contexto marcado por colas para conseguir combustible, caída de la producción de gas natural y un mercado eléctrico fuertemente dependiente de los hidrocarburos. Francesco Zaratti y Susana Anaya, consideran que Bolivia debate hoy la magnitud de su crisis hidrocarburífera; analizan el origen del problema, las alternativas y los escenarios posibles en el corto plazo.

 

EDICIÓN 148 | 2025

Vesna Marinkovic U.

 

Bolivia atraviesa la fase más delicada de su sector energético en dos décadas. La escasez de combustibles, la caída en picada de la producción de gas y un sistema eléctrico dependiente del gas natural y el diésel han puesto al país frente a una encrucijada que ya no admite postergaciones. ¿Se trata de una crisis energética general o de un colapso del modelo hidrocarburífero? Dos especialistas, la investigadora Susana Anaya y el físico Francesco Zaratti, contextualizan el problema y sus posibles salidas.

 

A partir de responder qué se debe entender por energía, una pregunta aparente mente básica, explican que esta se vuelve central para comprender la crisis que vive el país. Susana Anaya recuerda que, aunque la física define la energía como la capacidad de realizar un trabajo o producir un cambio, precisa que en economía y desarrollo “la energía es el motor del crecimiento económico y social. Es la base de la productividad, del bienestar y del desarrollo sostenible”.

 

Francesco Zaratti, a su turno, utiliza una metáfora: “La energía es el alimento de la economía. Igual que el cuerpo humano, sin energía la economía no funciona. Si no hay diésel, los camiones paran; si no hay electricidad, hay apagones”. Pero advierte una distinción clave: existen energías fósiles, basadas en la combustión —gas, gasolina, diésel— y energías renovables, “energías frías” como la solar, eólica o hidroeléctrica.

 

De esta forma, afirma que la crisis actual no es, precisamente, una crisis energética, sino una crisis de hidrocarburos, y recomienda al actual gobierno democratizar la energía a través de las renovables o al menos mitigar la crisis. “No hay soluciones fáciles, lo bueno de las renovables es que son más económicas y más rápidas que los hidrocarburos”, subraya.

 

En esta línea, los expertos sugieren cambiar de inmediato la Ley de Hidrocarburos y hacerla atractiva para la inversión privada a tiempo de reducir la carga tributaria; modernizar la Ley de Electricidad; incorporar renovables, permitir medidores bidireccionales; fomentar la movilidad eléctrica así como normas municipales que posibiliten el acceso al financiamiento climático; infraestructura de carga en edificios; priorizar la eficiencia energética y reducir el consumo de combustibles, especialmente en trans porte.

 

RIESGO DE APAGONES

 

A manera de contexto, ambos destacan que la caída abrupta de la producción de gas y petróleo desde 2015 explica gran parte del problema. Susana Anaya precisa que el 80% del consumo final de energía en Bolivia depende de los hidrocarburos, pero que el país importa hoy el 50% de la gasolina y cerca del 90% del diésel, remarcando que esto genera un doble impacto: energético y fiscal.

 

Añade que en el sector eléctrico la de pendencia no es menor: 70% de la electricidad se genera con gas natural y diésel, combustibles que escasean. Con la declinación de los campos gasíferos, se proyecta que hacia 2028 podría faltar gas incluso para el mercado interno, lo que abriría la puerta a apagones y a la necesidad de importar gas a precios hasta 6 veces mayores. Consecuentemente, a la pregunta de si habrá apagones en el corto plazo, la respuesta de ambos expertos es prudente pero clara: “el riesgo es alto si no se actúa inmediatamente.”

 

Francesco Zaratti reafirma que la crisis podría ser una oportunidad para impulsar las renovables promoviendo decididamente la generación distribuida, y modernizando una ley eléctrica que no reconoce la realidad tecnológica del siglo XXI. “Liberar gas hoy destinado a las termoeléctricas permitiría usarlo donde es verdaderamente imprescindible”, re marca.

 

“Consideran que la transición hacia energías renovables puede aliviar la presión, pero no resolverá el problema por sí sola.”

 

“Nos falta gas, pero no nos falta energía renovable. Lo que falta es decisión política e inversión”, dice asegurando que se debe democratizar la energía, a partir de las renovables, especialmente con paneles solares, una alternativa con mayor potencial en Bolivia.

 

RAPIDEZ, SERÍA LA CLAVE

 

Pero la raíz del estancamiento, coinciden ambos, está en la falta de inversión, un tema recurrente en los análisis del sector y que probablemente servirá como presión para cambios en el actual marco legal y fiscal que hace inviable, por ejemplo, la exploración y producción de hidrocarburos en Bolivia: con impuestos altos, precios regulados y escasa seguridad jurídica, la inversión privada ha des aparecido.

 

“A esto se suma un sistema de subsidios que consume miles de millones de dólares y una economía sin acceso estable a divisas”, dicen, lo que en su criterio agrava las dificultades para importar combustibles, en un país que, pese al cambio de gobierno y como era de esperar, no puede resolver de la noche a la mañana el desabastecimiento de carburantes.

 

¿Puede empeorar la situación? Sí, dicen los expertos, si no se actúa con rapidez. Consideran que la transición hacia energías renovables puede aliviar la presión, pero no resolverá el problema por sí sola.

 

Susana Anaya asegura que la infraestructura actual en renovables es marginal y no compensa la caída de los hidrocarburos. Agrega que estas pueden implementarse rápido, pero no lo suficiente como para cubrir la caída del gas sin políticas simultáneas de transición. Mientras Francesco Zaratti advierte: “Si seguimos así, tendremos una crisis eléctrica. No es una cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo.”

 

Recordaron que otros países de la región, como Uruguay o Costa Rica, lograron transformar sus matrices energéticas en poco más de una década. Bolivia también podría hacerlo, pero requiere visión de largo plazo y continuidad en las políticas públicas. Como advierte Francesco Zaratti, los departamentos más dependientes de la gasolina y el diésel, como Santa Cruz, deberían ser los primeros en alarmarse y apuntalar las renovables antes que el biodiésel, por ejemplo. El tiempo, insiste, se está agotando.

 

Ambos expertos coinciden en que la estructura legal y económica es incompatible con la urgencia del momento, insistiendo que en el sector hidrocarburífero, por ejemplo, sin inversión no hay futuro. Susana Anaya enfatiza que, aunque existen prospectos exploratorios, no hay in versión porque la ley de hidrocarburos y el régimen tributario no generan incentivos. “Con regalías, impuestos y precios regulados, la retribución al productor es insostenible”, afirma. Francesco Zaratti agrega que, en este marco, “Yacimientos es una empresa quebrada” y que sin in versión privada no habrá reactivación.

 

SUBSIDIOS TÓXICOS Y NUEVA INSTITUCIONALIDAD

 

Remarcaron que hoy el Estado paga miles de millones por la importación de diésel y gasolina, destacando que a esto se suman subsidios implícitos: la producción nacional se paga a precios muy por debajo del mercado internacional. “Esto no solo drena recursos fiscales, sino que desincentiva la producción nacional”, sostienen ambos acotando que la falta de dólares agravó la crisis.

 

Finalmente, señalaron la necesidad de tener una institucionalidad eficiente en materia energética en Bolivia para gestionar y planificar adecuadamente la energía. Francesco Zaratti adelantó que, por el momento, se tiene un plan de transición energética, elaborado con juntamente el PNUD y el actual ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, en la lógica de cambiar el estado de cosas en el país, sin dejar de desconocer lo que podría ser un Consejo Nacional de Energía, como una instancia supragubernamental, a favor del sector e insistiendo en la urgencia de una reorganización institucional.

 

“…por el momento se tiene un plan de transición energética elaborado conjuntamente el PNUD y el actual ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli…”

Energía Bolivia

FREE
VIEW