Sostiene que esto supone impulsar una verdadera transición energética, fomentando inversiones privadas, comunales y universitarias en microhidroeléctricas, energía solar y eólica, así como en el mercado de bonos de carbono

 

EDICIÓN 144 | 2025

Foro Presidencial Bolivia 2025: Energía, Economía y Futuro (*)

 

1Qué reformas propone para el sector de hidrocarburos ante la caída de la producción y exportación de gas natural?

 

Proponemos reformas que comprendan el sector hidrocarburos como un proceso de mediano y largo plazo, que trascienda gobiernos. Para ello, planteamos: ampliar la participación del sector privado con un modelo de “capitalismo energético inteligente”, que incluya riesgo compartido, control estatal transparente y seguridad jurídica real; modificar la Ley 3058, establecer un esquema fiscal flexible con incentivos y excepciones, y crear un fondo de inversiones para garantizar exploración y recuperación de reservas, incluyendo incentivos para campos maduros. Entendemos que el gas seguirá siendo relevante al menos por 20-25 años, por lo que urge reinvertir en este recurso, garantizando reservas que sostengan mercados y exportaciones. El Estado debe dejar de ser un obstáculo y convertirse en un facilitador del desarrollo energético sostenible.

 

2Cuál es su posición frente a la subvención e importación de combustible? ¿Está a favor de eliminarla, reducirla o de mantener el modelo actual?

 

Nuestra posición es clara: la subvención actual debe reestructurarse profundamente, porque alimenta el contrabando y la corrupción, que hoy se llevan cerca de 1.500 millones de dólares al año, perjudicando sobre todo a los más vulnerables.

 

Proponemos Cortar esos flujos hacia el contrabando y la corrupción, y redirigir el grueso del gasto hoy casi 4.000 millones anuales a infraestructura productiva, siguiendo un modelo similar al uruguayo; Mantener un colchón mínimo de subvención (500-600 millones) destinado exclusivamente a proteger a los sectores más necesitados en esta etapa de la reactivación; Abrir la libre importación de combustibles fomentando la competencia y eficiencia en el abastecimiento; Reorientar la lógica de la subvención para impulsar un cambio estructural, por ejemplo, fomentando la transición hacia vehículos eléctricos con más de 100.000 unidades y mil estaciones de recarga solar.

 

En suma, eliminar gradualmente la subvención masiva y distorsiva, conservando un apoyo focalizado para los más vulnerables, y aprovechar esos recursos para transformar la matriz productiva y energética del país.

 

3Qué estrategia tiene para impulsar una verdadera transición hacia energías renovables sin comprometer la seguridad energética, desde el sector privado y la academia?

 

El principal problema no es solo técnico o normativo, sino político e institucional: el Estado boliviano se ha convertido en un “Estado tranca”, que obstaculiza en vez de facilitar el desarrollo. Sin voluntad política real, cualquier reforma legal o técnica será solo discurso.

 

Para ello es importante que el próximo presidente gobierne para transformar, sin buscar su reelección. Solo así priorizará el interés nacional por encima del personal. La certidumbre política comienza con un liderazgo que entienda que en cinco años debe hacer los cambios y luego irse. Luego es básico trabajar reformas estructurales y un Estado facilitador: Necesitamos pasar de un Estado que obstaculiza a un Estado que viabilice, que promueva la inversión y la innovación energética, eliminando trabas burocráticas y políticas.

 

En este marco, planteamos la revolución verde y un capitalismo energético inteligente: proponemos impulsar una verdadera transición energética, fomentando inversiones privadas, comunales y universitarias en microhidroeléctricas, energía solar y eólica, así como en el mercado de bonos de carbono. Por ejemplo, municipios como Charagua podrían beneficiarse con ingresos millonarios gracias a proyectos verdes.

 

Es urgente tener Incentivos fiscales y eliminar el sesgo ideológico: Lo verde en Bolivia es extraordinariamente rentable si se hace bien. Facilitaremos incentivos fiscales y el acceso a financiamiento para todos los que quieran invertir en energías renovables, sin convertir esto en un debate ideológico.

 

En suma, se requiere un nuevo modelo energético basado en energías limpias, con participación amplia y reglas claras, pero ante todo se necesita un liderazgo con voluntad política para priorizar al país sobre cualquier interés personal. Sin esto, cualquier propuesta será solo retórica.

4Cuál es su plan para explotar el litio y otros recursos energéticos con valor agregado, considerando también el acceso y gestión del agua en el contexto de las tensiones geopolíticas actuales?

 

Proponemos un modelo 50-50 donde las regiones, como Potosí participen activamente y reciban beneficios claros, garantizando consensos y un desarrollo nacional sostenible.

 

Para explotar el litio con valor agregado, impulsaremos: Seguridad jurídica y reglas claras para atraer inversión privada y crear cadenas productivas; Un Estado facilitador, que fomente alianzas público-privadas y genere confianza; Integración regional con países vecinos (Argentina, Chile, Brasil, Perú, Paraguay) para potenciar el litio en un marco geopolítico estratégico; Formación de capital humano y uso responsable del agua, asegurando sostenibilidad.

 

Así el litio podrá convertirse en un motor económico y social, con un desarrollo equilibrado que beneficie a Bolivia y sus regiones.

 

5Cómo atraerá nueva inversión extranjera directa para exploración energética y renovación tecnológica, bajo un esquema de riesgo compartido?

 

Esa es la pregunta más difícil, ¿no? ¿Quién cree en nosotros? ¿Quién cree en Bolivia?

 

Consecuentemente, para atraer inversión extranjera directa en exploración energética y tecnología bajo riesgo compartido, lo primero es recuperar la confianza, garantizando verdadera seguridad jurídica, no solo para el inversor externo, sino también para el boliviano que emprende o gestiona.

 

Proponemos crear una comisión de alto nivel, con expertos nacionales e internacionales, que defina reglas claras, simplifique trámites y elimine la burocracia.

 

Seremos amigos de la inversión productiva, ofreciendo garantías, incentivos fiscales y estabilidad a largo plazo, y firmes contra la especulación. Solo así Bolivia podrá volver a ser atractiva para capitales que generen empleo y desarrollo.

 

6Qué rol asigna a ENDE, YPPB y a otras empresas del Estado en el nuevo modelo energético del país?

 

ENDE, YPFB y las demás empresas estatales deben transformarse en pilares del desarrollo nacional e incluso en actores internacionales, pero para eso necesitan cambios profundos. Primero, deben dejar de ser cajas chicas de partidos políticos, contar con verdadera autonomía, gestión profesional, auditorías independientes y máxima transparencia.

 

Además, es clave que abran sus puertas a la inversión privada, fomentando alianzas público-privadas que permitan potenciar su eficiencia y competitividad, con el Estado asegurando el equilibrio y los beneficios para los bolivianos. ENDE, por ejemplo, debe liderar un cambio de matriz energética, aprovechar nuestro enorme potencial para generar electricidad, abastecer al país y exportar a las cinco fronteras.

 

Finalmente, el nuevo modelo debe garantizar que las regiones participen directamente de los beneficios, fortaleciendo así el respaldo local a las inversiones. Todo esto requiere, ante todo, voluntad política y una visión de largo plazo que supere el “Estado tranca” que frenó el desarrollo en los últimos 20 años.

 

7Qué rol considera que debería tener Bolivia en la agenda de cambio climático y en la cooperación internacional para el desarrollo sostenible?

 

Bolivia debe asumir un rol protagónico en la agenda global de cambio climático y en la cooperación internacional para el desarrollo sostenible, aprovechando su enorme riqueza en reservorios naturales. Podríamos movilizar hasta 25 mil millones de dólares en 25 años a través de bonos de carbono, solo preservando un 40% de nuestros bosques, generando ingresos equivalentes o superiores a los del gas, pero de forma sostenible.

 

Por eso, proponemos construir una conciencia nacional sobre el valor del “oro verde”, impulsar la participación regional en estos beneficios y convertir a Bolivia en un país líder con un “gobierno verde”, que haga del cuidado ambiental un eje central de su política interna y de su inserción internacional.

 

Proponemos crear una comisión de alto nivel, con expertos nacionales e internacionales, que defina reglas claras, simplifique trámites y elimine la burocracia…”

 

(*) El Foro Presidencial Bolivia 2025: Energía, Economía y Futuro, fue organizado por el Colegio Nacional de Economistas de Bolivia (CNEB), la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA) y la revista ENERGÍABolivia, del Grupo CECAL S.R.L. Se realizó el pasado 27 de junio de 2025.

 

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