La recuperación de la economía global se redirigió a la industria de defensa y al manejo de nuevas crisis, mientras se expandieron las disrupciones a los sectores del petróleo, el gas, el aluminio y los cereales, según la CEPAL.
EDICIÓN 118 | 2023
ENERGÍABolivia
La recuperación de las economías mundiales que comenzó a vislum brarse en 2021, impulsada por el avance de la vacunación contra la enfermedad por coronavirus (COVID-19), el consecuente levantamiento de las restricciones a la movilidad y la aprobación de grandes paquetes de estímulos para la recuperación en las economías centrales, se vio interrumpida en 2022, sostiene el análisis de la CEPAL en el documento
Por una parte, agrega, la guerra en Ucrania sumó nuevos desafíos a los impactos que había tenido la pandemia en las cadenas globales de valor. Además de la crisis humanitaria y el impacto geopolítico, se profundizaron las presiones inflacionarias, se redirigieron recursos hacia la industria de defensa y el manejo de nuevas crisis, y se expandieron las disrupciones a los sectores del petróleo, el gas, el aluminio y los cereales, así como a los sectores que producen insumos para la agricultura.
“Por otro lado, el surgimiento de nuevas variantes del SARS-CoV-2 y los rebrotes provocaron el establecimiento de medidas restrictivas en ciudades industriales de China, que sumaron nuevas dificultades a la recuperación de las cadenas globales de valor”, dice.
En este escenario, considera difícil prever si la recuperación de las corrientes mundiales de inversión que se constató en 2021 podrá sostenerse. Afirma que en 2020 las entradas de inversión extranjera directa (IED) se vieron fuertemente afectadas por la crisis de la pandemia de COVID-19 y registraron una de las mayores caídas interanuales (-35%), que superó incluso el impacto de la crisis financiera internacional de 2008 y 2009.
“Sin embargo, debe tenerse presente que esta recuperación podría ser frágil. Además del escenario de elevada tensión internacional que se configura en el primer semestre de 2022, este repunte se produce en un contexto de mediano plazo en el que el crecimiento de las entradas de IED se encuentra estancado. Entre 1990 y 2000, las entradas de IED en el mundo crecieron a una tasa promedio anual del 23%; entre 2001 y 2007 esta tasa se redujo al 11%, y entre 2008 y 2021 alcanzó el 2%. Además, el peso de estas corrientes transfronterizas de capital en la economía fue disminuyendo, de modo que en 2019 y 2020 alcanzó el 1,8% y el 1,2% del PIB mundial, respectivamente”, afirma.
REVITALIZACIÓN
Indica, asimismo, que la revitalización de las corrientes de IED en 2021 se observó en las economías desarrolladas y en desarrollo y que el crecimiento fue mayor en las economías desarrolladas (134%), que habían sufrido la caída más pronunciada en 2020, mientras que el aumento de las entradas en las economías en desarrollo fue menor (30%). Agrega que dado que estas tenían como punto de partida un valor superior, en el total recibieron más inversiones (un 53% del total) (UNCTAD, 2022). “Las entradas de IED en los Estados Unidos crecieron un 144%, con un fuerte peso de las fusiones y adquisiciones transfronterizas, mientras que en la Unión Europea se ha observado una caída de estas entradas (-34%)”, anota.
Destaca que las entradas de inversiones en China aumentaron (13%), principalmente por inversiones en servicios, mientras que las inversiones en las demás economías en desarrollo de Asia aumentaron un 27% con respecto a las de 2020.
Señala también, que los planes de recuperación en las economías desarrolladas, en su mayoría focalizados en la creación de nueva infraestructura, han influido en las características de este resultado y efectivamente el aumento de los flujos de entrada de IED ha sido bastante más acentuado en los países desarrollados: casi tres cuartas partes del aumento mundial se debieron al repunte de la IED en esos países.
“Una de las características de la recuperación de la IED en 2021 fue el gran dinamismo de las fusiones y adquisiciones transfronterizas, que históricamente han tenido mayor preponderancia en las economías desarrolladas. La cantidad de operaciones creció un 22%, llegando a 6.486, y el monto asociado aumentó un 51% con respecto a 2020, totalizando 1,1 billones de dólares, cifra que constituye el mayor valor de los últimos siete años. Este crecimiento de las fusiones y adquisiciones se explica por diversos motivos”, subraya.
En primer lugar, dice, la crisis de 2020 impulsó a las empresas a realizar una revisión rigurosa de sus activos, teniendo en vista si necesitaban disponibilidad de caja o si algunos de sus activos ya no eran centrales para el negocio. De esa forma, en 2021 muchos activos estuvieron disponibles en un momento en que se comenzaba a revitalizar la demanda y muchas empresas tenían posiciones de balance favorables y necesidades de crecimiento. En segundo lugar, las compras para adquirir capacidades digitales y avanzar en la transformación digital se profundizaron en 2021, ante el crecimiento de las actividades en línea impulsado por los confinamientos. Los sectores de alta tecnología, junto con las finanzas y el sector de los materiales y las industrias de la salud fueron los que concentraron el mayor interés en esta modalidad de inversión (IrwinHunt, 2022; Loeb, 2022). En tercer lugar, en 2021 aumentó la participación en el mercado de las adquisiciones por parte de empresas de capital privado (private equity) y sociedades con propósito específico de adquisición (special purpose acquisition companies (SPAC).
EL ALTO PRECIO DE LAS MATERIAS PRIMAS
Explica que en consonancia con las cifras de IED de 2021, en enero de 2022 los inversionistas de las economías centrales comenzaban a tener perspectivas optimistas en relación con la IED en el mundo y citaban las tensiones geopolíticas, la inflación y el alto precio de las materias primas como los riesgos más relevantes (Kearney, 2022). Un mes después, las tensiones escalaron y se configuró una realidad de alta inflación y débil crecimiento, en que las perspectivas positivas de los inversionistas son difíciles de sostener. De hecho, si se analizan los anuncios de proyectos realizados por las transnacionales en 2021, se constata que las empresas mantuvieron la cautela en lo que respecta a la realización futura de nuevas inversiones (proyectos nuevos (greenfield projects)) durante el año, excepto en algunos sectores intensivos en tecnología.
“En 2021, el monto de los anuncios de proyectos de IED en el mundo creció únicamente un 12% y se ubicó en una cifra de alrededor de 645.000 millones de dólares, que aún está por debajo del promedio anual de la década de 2010 (800.000 millones de dólares)”, anota.
Asimismo, remarca que esta recuperación estuvo concentrada principalmente en regiones desarrolladas, Europa y América del Norte, mientras que el monto de los anuncios en gran parte de las regiones emergentes se mantuvo estable y en América Latina y el Caribe disminuyó.
De este modo, la participación de las economías desarrolladas en el valor total mundial de anuncios de proyectos de IED se incrementó del 45,1% en 2019 al 60,7% en 2021. Además, en 2020 por primera vez el valor de los proyectos de inversión en las economías desarrolladas superó el 50% y esta situación se consolidó en 2021. Ese aspecto es particularmente evidente en el caso de los países de la Unión Europea, que pasaron del 19,2% del valor total mundial en 2019 al 27,0% en 2021.
EL CASO DE LA CHINA
observa que, en el caso de China (incluida Hong Kong (Región Administrativa Especial de China), el valor de los anuncios de proyectos descendieron de un promedio del 11,0% entre 2010 y 2019 al 5,4% en 2021. Sostiene que la caída de los anuncios de proyectos en China puede estar vinculada también con la búsqueda de mayor resiliencia en las cadenas de valor por parte de las grandes empresas transnacionales.
“El interés por realizar nuevas inversiones durante el segundo año de la pandemia, además de centrarse en Europa y América del Norte se concentró en pocos sectores: energías renovables (13% del monto total), semiconductores (12%), comunicaciones (11%), sector inmobiliario (8%), software y ser vicios informáticos (5%) y alimentos y bebidas (5%), que acumularon el 54% del monto total de anuncios. De estos seis sectores, el mayor crecimiento se registró en el de semiconductores (386%), que representó el 73% de la variación interanual, en tanto que el único de este grupo que recibió un monto de anuncios inferior al de 2020 fue el sector de energías renovables (-7%)”, remarca.
Considera que el dinamismo de los anuncios en el sector de los semiconductores obedece, por una parte, a una dinámica de mercado, ya que su demanda se ha disparado, y, por otra, a consideraciones geopolíticas sobre la base de las cuales esta industria se ha definido como estratégica.
Destaca que hasta 2019, los anuncios de inversiones para la fabricación de semiconductores estuvieron concentrados principalmente en China, que fue el destino del 33% de los montos anunciados de IED entre 2005 y 2019, y en segundo y tercer lugar en los Estados Unidos (11%) y el Japón (8%).

“Destaca que las entradas de inversiones en China aumentaron (13%), principalmente por inversiones en servicios…”
Sostiene que esta situación cambió drásticamente en 2020 y 2021. En 2021 los tres países con el mayor monto de anuncios en esta industria fueron Alemania (24%), los Estados Unidos (23%) y el Japón (18%), mientras que los anuncios de inversiones en China representaron únicamente el 7%.
INTEL
Según la CEPAL, el mayor anuncio fue realizado por la estadounidense Intel, para la apertura de una fábrica de semiconductores de vanguardia en Alemania, con una inversión de 19.300 millones de dólares. Esta inversión se enmarca en una estrategia de la empresa, que prevé invertir hasta 80.000 millones de euros en la Unión Europea en la próxima década a lo largo de toda la cadena de valor de los semiconductores, desde investigación y desarrollo (I+D), pasando por la fabricación y los servicios de fundición, hasta el desarrollo de las tecnologías de envasado más modernas, con el objetivo de crear un ecosistema de chips europeo de próxima generación, abordando la necesidad de una cadena de suministro más equilibrada y resistente (Intel, 2022).
Por su parte, la surcoreana Samsung anunció una nueva instalación en los Estados Unidos, con una inversión de 17.000 millones de dólares a fin de fabricar semiconductores avanzados, para su aplicación en telefonía móvil, 5G, computación de alto rendimiento e inteligencia artificial (Samsung, 2021). Es la mayor inversión realizada por Samsung en los Estados Unidos, país donde la empresa opera hace 25 años, y busca mejorar la resiliencia de la cadena de suministro de chips.
“El anuncio de nuevas instalaciones en los Estados Unidos y países de la Unión Europea no puede disociarse de las iniciativas que esas economías están impulsando para fortalecerse en la industria de semiconductores y otras industrias que consideran estratégicas, y así contrapesar la posición de China. En los Estados Unidos, se discutieron dos paquetes de leyes dirigidos a la creación de oportunidades para la manufactura y el fortalecimiento tecnológico y econó- mico, y a la innovación y la competencia, proceso que determinó que en agosto de 2022 se aprobara una ley sobre ciencia y creación de incentivos útiles para producir semiconductores (Creating Helpful Incentives to Produce Semiconductors (CHIPS) and Science Act of 2022), en la que se propone la creación de un programa de subsidios por 52.000 millones de dólares para empresas privadas que instalen fábricas para producir semiconductores en el país”, subraya.
Hace notar que en la Unión Europea, por otra parte, la Comisión Europea puso en marcha en 2021 la Alianza Industrial sobre Tecnologías de Procesadores y Semiconductores, con el fin de reunir a los sectores público, privado y académico para identificar las carencias existentes en la producción de microchips y los avances tecnológicos necesarios para avanzar en su producción.
Además, dice, en 2022 se propuso una ley europea de chips, con la que se busca aportar hasta 2030 un total de 43.000 millones de euros de inversión pública, tanto comunitaria como nacional, a fin de aumentar el atractivo de la Unión Europea para la instalación de plantas por parte de empresas tecnológicas.
En este marco, para la CEPAL se configura un escenario internacional de gran incertidumbre para la IED. Por una parte, las empresas transnacionales han aplicado una estrategia defensiva, en la que han volcado los excedentes de liquidez hacia las fusiones y adquisiciones, en detrimento de la puesta en marcha de nuevos proyectos, con un fuerte foco en las economías desarrolladas. Por otra parte, la guerra en Ucrania ha provocado un cambio en el escenario económico mundial de grandes proporciones, cuyos efectos finales son imposibles de prever.

“…se configura un escenario internacional de gran incertidumbre para la IED”