Al término de un evento sobre lnteligencia Artificial (IA) en La Paz y Santa Cruz, Vanina Contreras afirma que en Bolivia no podemos ser solo espectadores de los avances tecnológicos. Asegura que necesitamos un norte, una estrategia desde la alta gerencia puesto que la IA es el nuevo estándar de eficiencia operativa…
EDICIÓN 153 | 2026
Abner Flores
1En un entorno donde muchas empresas aún ven la IA como una tendencia lejana, ¿qué evidencia concreta les hizo concluir que ya no es una opción, sino una urgencia estratégica para Bolivia?
Tras más de dos décadas en el sector industrial, he vivenciado cómo la tecnología se acelera de manera vertiginosa y exponencial. Mientras en la región la IA ya optimiza procesos críticos, en Bolivia no podemos permitirnos ser solo espectadores o ir probando diferentes soluciones de manera aislada
Necesitamos un norte, una estrategia desde la alta gerencia. La urgencia radica en que la IA ya no es un proyecto de IT o inclusive del área de innovación, sino el nuevo estándar de eficiencia operativa que debe gestarse desde la punta de la pirámide. Quien no integre inteligencia de datos hoy, enfrentará costos de oportunidad insostenibles mañana. Sinchy Díaz, CEO de MC4 sintió la urgencia y vio la oportunidad en PLATZI, con el programa en IA para ejecutivos. Nos transmitió el entusiasmo y celeridad necesarios para empaparnos en el tema, formarnos y luego generar lo necesario para que ejecutivos del país pudieran de manera presencial recibir esta formación y poder visualizar todo el potencial de la IA para transformar sus organizaciones.
2Qué tan preparada está realmente la alta gerencia boliviana para liderar procesos de transformación con IA, más allá del discurso y la intención?
Existe una voluntad genuina, pero debemos pasar del entusiasmo a la competencia técnica. Veo que el desafío es el “re-skilling” ejecutivo. El líder boliviano es resiliente por naturaleza, pero liderar con IA exige una transición del liderazgo basado en la intuición hacia un gobierno del dato. Estamos preparados para el cambio, pero necesitamos las herramientas conceptuales para ejecutarlo con rigor.
3Este programa “Liderazgo en la Era de la IA” propone una “adopción cultural” de la IA. ¿Cuál es el principal obstáculo cultural que han identificado en las organizaciones del país?
El obstáculo más crítico no es tecnológico, es el miedo y la percepción errónea del “costo” de formación. Muchos ejecutivos ven la capacitación especializada como un gasto en el balance anual, cuando en realidad es la inversión con mayor retorno a largo plazo. Como bien dice Freddy Vega, CEO de PLATZI “La educación es la única forma de predecir el futuro”.
En nuestras organizaciones, la información suele guardarse en silos; la IA exige transparencia y una cultura de experimentación..
Invertir en formación presencial de alto nivel, como lo ha permitido este programa, genera beneficios implícitos: cohesión en el equipo de mando, un lenguaje común y la seguridad psicológica necesaria para innovar. No estamos solo “actualizando software” en nuestro capital humano, estamos expandiendo su conciencia sobre lo que es posible. La IA no reemplaza al experto; potencia al talento. El riesgo real no es el costo de formar a tu gente y que se vaya, sino el costo de no formarlos y que se queden en una empresa que dejó de evolucionar.
4Cómo evitar que la inteligencia artificial se convierta en una inversión costosa sin retorno claro dentro de las empresas?
En la industria, el éxito está en los casos de uso específicos: mantenimiento predictivo, eficiencia energética o logística inteligente. El ROI en IA se mide por el impacto en ahorro de horas de trabajo. Como líderes, debemos ser pragmáticos: si la tecnología no resuelve una fricción operativa o no genera valor medible, no es la solución adecuada. La estrategia debe dictar la compra, nunca al revés..

“Que el 92% de los líderes de la región proyecten un ROI positivo nos da el respaldo para afirmar en esta revista que la formación en IA no es un gasto operativo.”
5Con más de 1,100 líderes formados en la región, ¿cuál ha sido el error más común que cometen los ejecutivos al intentar implementar IA en sus organizaciones?
El error crítico es la desvinculación del líder. Muchos CEOs delegan todo lo relativo a innovación y a la IA y se desconectan del proceso. La IA falla cuando se intenta implementar sobre procesos análogos o datos desordenados. Pero el error más costoso es subestimar la gestión del cambio; puedes tener el mejor algoritmo del mundo, pero si tu equipo no confía en él, la inversión se pierde. Si los procesos tienen errores, el resultado automatizado también los arrojará.
6Bolivia busca posicionarse a la vanguardia regional con esta iniciativa, pero ¿qué brechas estructurales aún nos separan de otros países en la adopción real de IA?
A nivel regional, nos separa la madurez de la infraestructura digital y marcos normativos más ágiles. Sin embargo, mi experiencia en la academia me dice que la brecha más peligrosa es la del conocimiento. La tecnología se adquiere, pero la capacidad crítica para liderarla se cultiva. Alianzas como la de Platzi y MC4 son justamente la respuesta para cerrar esa brecha de talento e impulsar a Bolivia en su adopción de innovación aplicada
7Si un CEO boliviano tuviera que tomar una sola decisión mañana para no quedarse atrás en esta nueva era, ¿cuál debería ser y por qué?
Mi respuesta es contundente: formación permanente de la alta gerencia. La IA no es un recurso que se “instala”, es una capacidad transversal que se lidera. Un CEO que comprende el alcance de estas herramientas deja de ser un gestor de crisis para convertirse en un arquitecto de futuro. La verdadera decisión hoy está más vinculada a cómo transformar la mentalidad de la organización para que el aprendizaje continuo sea el motor de su sostenibilidad.
Los datos de este 2026 son reveladores. Según informes de IDC y Platzi Business, la inversión en capital humano es el principal motor del retorno de inversión: el 92% de las organizaciones en Latinoamérica está aumentando su presupuesto en IA. Sin embargo, el Índice Latinoamericano de IA (CEPAL) nos muestra una realidad cruda: Bolivia se encuentra en una fase inicial de “despertar”, con una brecha de capacidad frente a líderes como Chile de casi 2.8 veces. Pero esto no es una mala noticia, es un llamado a la acción. Significa que tenemos un mercado virgen frente a nosotros. Al estar en esta fase de despertar, Bolivia tiene la oportunidad histórica de saltarse los errores que otros países cometieron en 2024 o 2025, como el desperdicio de capital en software sin haber entrenado primero a su gente.
Hoy, la brecha ya no es tecnológica, es de conocimiento. Que el 92% de los líderes de la región proyecten un ROI positivo nos da el respaldo para afirmar en esta revista que la formación en IA no es un gasto operativo. Es, literalmente, el seguro de vida de la empresa boliviana en esta década. No se trata de tecnología; se trata de talento liderandotecnología.

Según informes de IDC y Platzi Business, la inversión en capital humano es el principal motor del retorno de inversión…”