La afirmación se realiza cuando el sector energético no ha logrado prescindir de los combustibles fósiles y cuando las renovables, pese a todo, mantienen su vitalidad…
EDICIÓN 153 | 2026
Vesna Marinkovic U.
1Hasta 2026, el sector energético no ha logrado prescindir de los combustibles fósiles para frenar el cambio climático; incluso, recientes conflictos geopolíticos han reforzado su relevancia. ¿Cómo interpreta esta aparente contradicción?
Independientemente de las disrupciones geopolíticas hay un tema estructural de demanda de energía, no sólo de oferta.Los escenarios “Cero Emisiones Netas para 2050”, como el de la IEA (Agencia Internacional de la Energía) no guardan relación con el comportamiento real de la demanda energética y su composición. Esa meta parece más una brújula que indica un rumbo, que un destino final en tiempo y en forma.
Esos escenarios muestran varias peculiaridades:
– Suelen plantear picos de demanda energética en esta década, mientras que se observa que demanda energética sigue creciendo por el efecto compuesto del crecimiento pobla cional (si bien se desacelera, sigue creciendo), de la creciente demanda de los data centers y del crecimiento económico.
– Incluso en los escenarios más aspiracionales los hidrocarburos seguirán teniendo un rol de peso. No hay escenario que prescinda de ellos
– Dichos escenarios son muy diferentes a los de los compromisos asumidos por los gobiernos y al de sus políticas en vigencia.
Si bien aumentan llamativamente las ofertas de energías renovables, para garantizar la seguridad energética también siguen aumentando las demandas de gas, petróleo y hasta de carbón. Pareciera que las renovables se suman a las energías fósiles para cubrir el crecimiento de la demanda, pero estas siguen suministrando el 87% de la matriz primaria global. Es decir, estamos observando una evolución con adición más que una transición con reemplazo.
2En ese contexto, ¿implica esto que la estrategia no pasa por eliminar de inmediato los combustibles fósiles, sino por gestionar su transición?
Exactamente, siguen siendo indispensables para equilibrar dos de las tres “patas” del “trilema” energético: la seguridad energética y la asequibilidad. Paradójicamente, debemos aumentar la producción de hidrocarburos durante dicha “transición”. Pero podemos hacerlo mejor.
3Confirma esta realidad que es poco viable un reemplazo abrupto de los hidrocarburos por energías renovables y que se requiere un enfoque más gradual en la transición energética?
En efecto, la transición energética no debe cambiar su rumbo, pero debió ajustar su ritmo por un “baño de realidad”. El enfoque no debe ser solamente gradual, sino también granular. Distintas regiones tienen distintas matrices energéticas y estados de desarrollo. Más aún, la nuestra es una región sumamente heterogénea en recursos hidrocarburíferos y estados de desarrollo socioeconómico. Cada país debe elegir su propio ritmo de transición. Los países con recursos de hidrocarburos deben poder desarrollarlos, monetizarlos y apuntalar así su desarrollo socioeconómico.
4Más allá de soluciones idealizadas, ¿qué medidas concretas permitirían generar energía de forma más eficiente, racional y sostenible?
Nuestras empresas miembro siguen dos vectores en paralelo, ambos facilitados por la transformación digital:
1 Descarbonizar nuestras operaciones, procesos e instalaciones. Eso se logra electrificando, mejorando nuestra propia eficiencia energética, minimizando venteos y quemas a lo inevitable por seguridad y, sobre todo, eliminando las fugas de metano.
2 Diversificar nuestros portafoliosenergéticos con energías renovables. Varias de nuestra empresas incursionan en minería del litio, geotermia, biocombustibles, prospección de hidrógeno blanco y generación de hidrógeno azul (todas extrapolaciones naturales de nuestras competencias tradicionales), pero también en solar, eólica y generación de hidrógeno verde.

“Cuanto más temprano en sus curvas de desarrollo, mayor su dependencia en energía a partir de fuentes de carbono…”
5Es posible continuar utilizando combustibles fósiles sin incrementar de manera significativa el impacto ambiental, o esto resulta inevi table?
Claro que es posible. La buena gestión implica, como acabo de decir, descarbonizar lo más posible nuestras operaciones, procesos e instalaciones, y priorizar el gas y los crudos livianos por sobre los crudos pesados y, sobre todo, el carbón.
6En el caso de tecnologías clave como las baterías de litio, ¿hasta qué punto su cadena de producción sigue dependiendo de combusti bles fósiles como el diésel?
Los combustibles fósiles participan en la minería del litio y de los otros componentes metálicos de las baterías, en su procesamientos, en la fabricación de cátodos, ánodos y cuerpos de las baterías, y en todas las etapas de transporte y logística.
7Finalmente, ¿cuáles son las estrategias más efectivas para reducir emisiones sin comprometer el desarrollo económico y la calidad de vida, a nivel global?
No tenemos un problema de oferta energética exclusivamente, sino también de su demanda. Como dato ilustrativo, en los últimos cien años la población mundial de cuadruplicó, mientras que la demanda energética se multiplicó casi por diez, y eso a pesar de las significativas mejoras de eficiencia energética de nuestros motores, máquinas y artefactos.
El desarrollo económico y la calidad de vida requieren energía. Mientras que los países desarrollados han logrado intensidades energéticas ya asintóticas en función de su producto bruto per cápita, no es el caso de los países en desarrollo. Cuanto más temprano en sus curvas de desarrollo, mayor su dependencia en energía a partir de fuentes de carbono, dado su confiabilidad y asequibilidad.
Debemos seguir garantizando la seguridad energética, tratar de utilizar más gas natural y descarbonizar lo más posible nuestro propio sector, mientras que maduren y alcancen escala suficiente las renovables, resolviendo sus problemas de cadena de suministro y alcanzando niveles de inversión más adecuados. En algún futuro se podrían invertir los roles, con las renovables proveyendo la base, y el petróleo y el gas aportando el complemento.

En algún futuro se podrían invertir los roles, con las renovables proveyendo la base, y el petróleo y el gas aportando el complemento.”